La Rioja

Theresa May, ayer en Maidenhead, en el sur de Inglaterra. :: afp
Theresa May, ayer en Maidenhead, en el sur de Inglaterra. :: afp

España logra por ahora mantener el veto sobre Gibraltar

  • El último borrador de cara a la cumbre del día 29 mantiene intacto el texto sobre la colonia pese a la ira británica y de las autoridades del Peñón

Bruselas. El primer gol europeo de Alfonso Dastis como ministro de Exteriores quedó plasmado en el punto 22 del borrador de conclusiones elaborado por el Consejo Europeo sobre las líneas rojas que guiarán la actuación comunitaria durante la partida del siglo, el 'brexit'. «Una vez que Reino Unido deje la Unión, ningún acuerdo entre la UE y Reino Unido se aplicará al territorio de Gibraltar sin que haya pacto entre el Reino de España y Reino Unido». Dicho de otro modo: Madrid tendrá capacidad de veto. España 1-Gibraltar 0. Gol de Dastis. Y a tenor de la ira provocada en el Peñón y en Londres, más que de gol bien podría hablarse de golazo. Pero ojo, queda partido. Mucho.

El próximo sábado, día 29, los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 se reunirán en Bruselas para celebrar una cumbre extraordinaria en la que aprobarán las 'guidelines' (directrices) que regirán la actuación comunitaria durante la negociación. Reino Unido activo el Artículo 50 de salida el 29 de marzo y este primer documento vio la luz el día 31.

Desde entonces y después de varias reuniones de los embajadores ante la UE y sus 'sherpas' (negociadores de los Estado miembros), sigue valiendo el gol de Dastis ya que España ha logrado que no se cambie ni una coma del breve párrafo referido a Gibraltar. Así consta en los documentos a los que ha tenido acceso este periódico y que apenas trastocan el grueso de la declaración publicada por el presidente del Consejo, Donald Tusk.

En este sentido, fuentes diplomáticas aseguran que el apartado referido al contencioso con el Peñón no se modificará ya que el documento, de enorme peso político, es una suerte de postura de máximos que luego podría ir limándose en función de los acuerdos alcanzados. De momento, el mensaje es contundente: la UE deja a un lado su tradicional neutralidad y se alinea con España, «el país que seguirá formando parte de la familia europea a 27».

Ha sido tal el revuelo diplomático generado que incluso un exlíder conservador británico llamó incluso a ir a la guerra como se hizo en su día con Malvinas. «¿Estamos locos? ¿Pero se dan cuenta cómo están degenerando?», espetaron al unísono los jefes de filas de los grandes partidos de la Eurocámara, que se han posicionado sin fisuras a favor de España.

May se muestra firme

De momento, parece que ha vuelto a reinar la calma. Ni este tono bravucón es el estilo de Mariano Rajoy ni parece serlo de la primera ministra británica, Theresa May, quien incluso bromeo con las llamadas a la guerra. Eso sí, horas después de conocer el primer borrador de las 'guidelines' y pese a que en su carta de activación del Artículo 50 no menciona en ningún momento la palabra Gibraltar, la inquilina de Downing Street salió al paso para asegurar que el futuro de la colonia no estará en la mesa de negociación y que los gibraltareños serán los que quieran ser.

Así se lo trasladó a Tusk en la reunión que el 6 de abril celebraron en Londres y que ha sido el comienzo de una seria de encuentros con los grandes líderes europeos. Nadie duda en respetar la voluntad de los gibraltareños, pero su problema es que si quieren seguir siendo británicos, dejarán de pertenecer a la UE.