La Rioja

Escocia mantiene la calma ante May

  • Nicola Sturgeon ofrecerá hoy a la primera ministra británica un diálogo sobre la fecha de un nuevo referéndum

aberdeen. Nicola Sturgeon amortiguará hoy el enfrentamiento entre Edimburgo y Londres sobre la celebración de un nuevo referéndum ofreciendo a Theresa May un diálogo sobre su fecha. Pero los asistentes a la conferencia del Partido Nacional Escocés (SNP) no lo sabían ayer. Vieron a su líder escuchando discursos de sus ministros, mientras su marido, Peter Murrell, consejero delegado del partido, ajustaba micrófonos, dirigía la logística, llevaba sillas a invitados sin asiento.

La mezcla de ensoñación nacional y firme guía por una cúpula dirigente bien compenetrada es un sello del partido independentista escocés, que se encuentra ante el reto más complejo de su historia: navegar el mar revuelto del 'brexit' logrando la victoria en una segunda consulta, en una Escocia dividida por la mitad. Quizás era inevitable preguntarse si la negativa de May a convocar la consulta ahora había fomentado una furia incontrolable entre sus miembros.

En 2014 el 'sí' ganó en Dundee. Su alcalde, Ken Guild, se unió al SNP en 1973. «Es el mismo sinsentido de la campaña 'Mejor Juntos' durante el referéndum», decía sobre el rechazo de May. «Nos timaron entonces pero no dejaremos que nos timen de nuevo. Dijeron que sería maravilloso permanecer juntos y nos arrastran ahora fuera de Europa contra la voluntad de los escoceses. Está decidida a lograr el 'brexit' más duro posible y solo nos dejará hacer el referéndum cuando se haya hecho todo el daño».

¿Pero qué pueden hacer? Guild reiteraba lo ya anunciado por Sturgeon, que la próxima semana se someterá al Parlamento de Edimburgo su decisión de convocar un referéndum, «y retaremos a May a rechazar la voluntad legal y legítima de Escocia». ¿Y si May cumple su promesa de decir que no? «Se quedará en una posición fatal, porque la oposición contra ella y contra su partido se extenderá por toda Escocia».

Ya comenzaba la conferencia con un discurso de Angus Robertson, vicelíder del SNP y portavoz en el Parlamento de Londres. Sus frases más enfáticas -«Ningún primer ministro debería tener la osadía de interponerse en el camino de la democracia escocesa», «Los 'tories' están simplemente asustados de la decisión del pueblo»- fueron recibidas con largos aplausos. Pero no hubo avance sobre el qué hacer.

Craig McAngus, profesor de Políticas en la Universidad de Aberdeen, hizo su tesis doctoral sobre el SNP y subraya la disciplina del partido a pesar de su crecimiento exponencial. «Yo creí que podrían surgir tensiones después de la elección de tantos nuevos diputados en Westminster, en las elecciones de 2015, pero no ha ocurrido. Es un partido centralizado, cuya estrategia dirige Sturgeon con su equipo de colaboradores desde Edimburgo».

Alex Salmond, la gran figura del independentismo, dimitió tras la derrota de 2014, pero eligió la cartera de Exteriores en el grupo parlamentario. Aunque en sus declaraciones anteriores al anuncio de Sturgeon pareció apremiar la marcha hacia la segunda consulta y adelantó las fechas en las que debía celebrarse, McAngus no cree que es el piloto en el asiento trasero.

El profesor de Políticas afirma que «el independentismo es un movimiento, pero el SNP moderno es muy consciente de ser un partido político, ocupado con el poder». El aura de la liberación nacional y una política de 'tercera vía' de corte 'blairista' -desarrollo económico para obtener réditos fiscales que permitan políticas sociales- lo han convertido en un partido todoterreno, que aumenta su popularidad tras diez años de gobierno en Edimburgo.

Malos resultados en educación llevaron a Sturgeon en 2016 a encomendar la cartera a John Swinney, reputado exministro de Finanzas. En su discurso enumeró ayer medidas concretas de su departamento para reducir la desventaja educativa de los más pobres y aspirar a la excelencia del sistema. «Porque nunca jamás este partido dará por descontado el apoyo de la gente», dijo. En una breve conclusión habló de la cuestión constitucional. Es la hora, según él, de «mentes templadas y claras».

¿Es eso mucho pedir a la juventud independentista? Ciara Connor tiene 17 años y una madre orgullosa, que la acompaña en esta conferencia. En la noche del jueves, tras oír el anuncio de May, escribió un correo electrónico a la primera ministra expresándole su «absoluta decepción». ¿Qué tendría que hacer ahora el SNP? «Debemos medir cada paso, porque la decisión es muy diferente a la de 2014. Yo no lo habría convocado tan cerca del anterior referéndum, pero con el 'brexit' no tenemos elección. No podemos tener un referéndum tras otro, este tiene que ser el último en mi vida».