La Rioja

Un Trudeau holandés contra la xenofobia

  • Jesse Klaver Líder de GroenLinks (Izquierda Verde)

Jesse Klaver ha sido el gran triunfador de las elecciones holandesas al llevar a su partido, GroenLinks (Izquierda Verde), al mejor resultado de su historia, 14 escaños (el techo estaba en los doce que logró en 1998). Y lo ha hecho desde una posición de gran debilidad en el Parlamento, donde sólo contaban con cuatro asientos. Además, han sido la formación más votada en Ámsterdam.

A Klaver se le compara con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, por un evidente parecido físico, por su juventud -tiene 30 años- y por la brillantez con la que ha irrumpido en el panorama político de su país. Pero quien ha seguido la evolución de Trudeau reconoce además en el holandés la solidez de una carrera forjada con mucho trabajo y seriedad. Si Trudeau, con esa inmensa confianza en sí mismo, elevó al Partido Liberal desde la categoría de segundón de la oposición hasta la jefatura del Gobierno, Klaver aún está intentando que la Izquierda Verde emerja en el variopinto abanico que decora los sillones del Parlamento. Pero con los 14 escaños que acaban de conseguir, los verdes acarician esta vez el sueño de entrar en la coalición que debe formar Rutte para poder gobernar.

Este hombre imparable tiene detrás el apoyo de la izquierda, los jóvenes y los inmigrantes. Sus votantes no olvidan que él mismo procede de una familia multicultural. Nacido en Roosendaal (sur de Holanda), su padre, marroquí, abandonó el hogar cuando él era muy niño, y creció en una vivienda social de los suburbios junto a su madre, de origen holandés e indonesio, y sus abuelos. Al conocer el resultado electoral recordó las dificultades de su infancia y lo primero que hizo fue pedir perdón a su propia familia por el tiempo que ha estado ausente durante la campaña. Jesse está casado desde 2013 con Jolein y tienen dos hijos, Maurits y Johannes.

Los últimos meses han sido frenéticos y muy reveladores de lo lejos que Klaver puede llegar. Protagonizó el mitin más concurrido de la campaña al reunir a más de 5.000 espectadores en una sala de conciertos de Ámsterdam. Otros tantos le vieron en directo en Facebook. Es el efecto de un discurso integrador, tolerante y realista: «Esto no va de inmigrantes o islam», sostiene. «Lo importante son los problemas sociales y económicos. La gente que tiene que pagar demasiados impuestos y no puede ganarse la vida».

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