La Rioja

«Ahora no», responde May a la demanda de un nuevo referéndum en Escocia

La primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon. :: ANDREW COWAN / afp
La primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon. :: ANDREW COWAN / afp
  • La nacionalista Sturgeon asegura que es «el fin de la unión británica» en las horas previas al congreso de su partido

La primera ministra británica respondió ayer «ahora no es el momento» a la demanda de un nuevo referéndum sobre la independencia de Escocia, que la ministra principal del Gobierno autonómico, Nicola Sturgeon, se propone presentar al Parlamento de Edimburgo la próxima semana. May argumentó que la consulta haría más difícil su tarea de negociar con la UE una nueva relación beneficiosa para Reino Unido, incluida Escocia.

Sturgeon, que ofrecerá una respuesta más completa en la conferencia que su Partido Nacional Escocés (SNP) celebra hoy y mañana en Aberdeen, calificó el anuncio de May en la BBC como «un ultraje democrático», «un argumento por la independencia en una frase» y vaticinó que «la historia puede mirar retrospectivamente a este día como el momento en el que se selló el fin de la unión».

La competencia para convocar consultas es de Londres y el Gobierno independentista escocés, que tiene mayoría en el Parlamento de Edimburgo en favor del referéndum por el apoyo de los Verdes, quiere el aval de los diputados autonómicos para pedir la transferencia temporal de ese poder, como lo hizo el entonces primer ministro, David Cameron, para que se celebrara la consulta de 2014, que se saldó con victoria del 'no' (55,3% contra 44,7%).

A las divisiones e incertidumbres del 'brexit', que May iniciará antes del fin de marzo, se añade ahora el choque entre Londres y Edimburgo. También hay turbulencia institucional en Irlanda del Norte, donde han transcurrido dos semanas desde las elecciones sin acuerdo sobre la restauración de la autonomía y con fuertes críticas nacionalistas al ministro británico, James Brokenshire, por su supuesto alineamiento con los unionistas.

La dificultad de conservadores e independentistas escoceses para asentar sus políticas en tierra firme se ilustra en Aberdeen, una ciudad de 200.000 habitantes en una comarca relativamente aislada del nordeste, con muy baja densidad de población. Votó en contra de la independencia y en favor de la permanencia en la UE. En su Ayuntamiento hay 17 laboristas, 16 independentistas y dos conservadores.

Sus tres diputados en Westminster son independentistas, llevados por la ola de simpatía que, tras la derrota en el referéndum de 2014, dio al SNP 56 de los 59 escaños escoceses en Londres. Alex Salmond, que dimitió como jefe del Gobierno escocés tras su derrota en el referéndum de hace dos años y medio, es uno de los tres diputados locales, pero en su antigua circunscripción, Banff y Buchan, ganó el voto favorable al 'brexit'. Es esa una comarca agrícola con tres grandes puertos pesqueros. En ambos sectores, a lo largo y ancho de Reino Unido, hay resentimiento hacia la UE. Ayer, en el diario local, 'The Press and Journal', el director general de la Federación de Pescadores Escoceses, Bertie Armstrong, afirmaba que el 'brexit' «es una gran oportunidad», porque las reservas en las 200 millas marítimas nacionales son muy superiores a las cuotas asignadas por Bruselas.

El puerto de Aberdeen exportaba en el Medievo a los de la Liga Hanseática pieles, cuero o salmón e importaba sedas, especias, vino, objetos de oro y plata. En el XIX, a ese comercio se añadió el del granito, que da a la ciudad su belleza monumental, y el barco de vapor impulsó los astilleros y la pesca. Navieros y navegantes de Aberdeen, y soldados de las Tierras Altas escocesas, hicieron fortunas y destacaron en la Compañía de las Indias Orientales y en la expansión del Imperio Británico.

Sueños petrolíferos

Pero en los años setenta del XX se descubrió el oro negro en el mar del Norte y desde entonces Aberdeen ha sido la capital de una industria del petróleo y del gas, que ha dado gran riqueza al Tesoro de Reino Unido. El sueño de la independencia fue animado en 2014 con la repatriación de los beneficios fiscales y la expansión del sector, que ahora sufre un doble jaque, el aumento de costes para explorar depósitos más profundos y un drástico descenso del precio.

Tom Mason, inglés casado con una mujer de Aberdeen, es el presidente del Partido Conservador local y cuenta con humor que las familias navieras no se metieron en 'el negocio de tontos' del petróleo, sino en el de provisión a los operadores. En los buenos tiempos, las casas tenían 'precios de Londres'. Pero ahora la industria ha perdido 120.000 empleos. Ha pinchado la burbuja local y también al argumento económico que acompañó al sentimiento por la independencia. Ahora, Sturgeon intentará en la conferencia de su partido, en la Aberdeen del 'no' y del 'sí', próspera y herida, marcar un rumbo para desplazar esa división hacia su causa.