La Rioja

Estados Unidos tiene a Oriente Próximo en vilo

Protesta propalestina en el Senado de EE UU. :: win macnamee / afp
Protesta propalestina en el Senado de EE UU. :: win macnamee / afp
  • Su primer encuentro con Netanyahu alienta el ansia colonizadora de la ultraderecha israelí

Donald Trump ha prometido «trabajar» para lograr un nuevo acuerdo de paz entre israelíes y palestinos, pero una vez celebrada la primera reunión como presidente con Benjamín Netanyahu nadie conoce realmente cuál será la política de la Casa Blanca. No está claro si EE UU se desmarcará de la solución de los dos estados y defenderá la opción de un Estado único, si trasladará su Embajada a Jerusalén, si seguirá en silencio ante la expansión constante de los asentamientos en Cisjordania o si reconocerá la soberanía de Tel Aviv sobre los Altos del Golán, como pidió Netanyahu.

El tiempo corre a favor de los intereses de los israelíes, que ahora se sienten libres para adoptar la estrategia que les parezca oportuna en cada uno de estos casos, aunque con cuidado de no enfadar a un mandatario impredecible. «Fue una reunión importante a nivel personal para que los dos líderes mostraran al mundo su afecto mutuo, pero sin contenido y que no significa el final de los dos estados, ni mucho menos. Netanyahu y Trump ni apoyan ni dejan de apoyar esa solución y tienen claro el peligro que supone la creación de un Estado único judío y democrático», opina el doctor Oded Eran, exembajador israelí ante la Unión Europea y en Jordania y antiguo jefe del equipo negociador con los palestinos.

Trump deja la solución «en manos de las dos partes» y nombra a David Friedman embajador en el país. Una decisión, otra más, polémica y marcada por la carta que enviaron cinco exembajadores de EE UU en Israel a la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado para desaconsejar su confirmación. El hombre que envía Trump a Israel para «trabajar» por la paz piensa que la vía de dos estados para dos pueblos es «una solución ilusoria en la búsqueda de un problema que no existe, apoya los asentamientos y no cree que sea ilegal que Israel se anexione la ocupada Cisjordania», reza la misiva de los diplomáticos.

Desde la Liga Árabe se apresuraron a responder al mensaje lanzado por Trump para reafirmar su apuesta por la creación de un Estado palestino, junto a uno judío, en las fronteras de 1967. Un esquema que también para la ONU es «el único camino para alcanzar las legítimas aspiraciones nacionales de los dos pueblos», en palabras del enviado para Oriente Medio, Nickolay Mladenov.

No muy lejos de la Educational, cruzando la Carretera número uno que separa el este y oeste de la Ciudad Santa, Sergio Yahni sigue desde el Centro de Información Alternativa las noticias que llegan de Washington. Piensa que «la nueva Administración no tiene aún una política clara para la región». Yahni comenzó a trabajar en esta organización en 1992 y asegura que «hemos pasado por momentos peores, pero Trump no puede olvidar que lo que ocurre aquí tiene repercusión en toda la región.

Se ha rodeado de gente que tiene un posicionamiento muy claro respecto al conflicto, pero carece de experiencia». Los sectores ultranacionalistas de Israel son los más satisfechos por una reunión que, para ellos, supone el inicio de una «nueva era. Es un gran día para los israelíes y los árabes razonables. Felicidades», según el mensaje colgado en su cuenta de Twitter por el líder de la extrema derecha Naftalí Benet.