La Rioja

El jefe del Pentágono advierte de que Trump no va de farol y pide más gasto

El jefe del Pentágono, James Mattis, y María Dolores de Cospedal se saludan ayer en Bruselas. ::  E. D. / afp
El jefe del Pentágono, James Mattis, y María Dolores de Cospedal se saludan ayer en Bruselas. :: E. D. / afp
  • Mattis sugiere que EE UU podría «moderar sus responsabilidades» en una Alianza que calificó, eso sí, «como piedra angular fundamental»

Bruselas. Las relaciones bilaterales de Europa con Estados Unidos en el seno de la OTAN vivieron ayer el primer capítulo de la vida real. Twitter está muy bien, pero no hay nada como hablar de tú a tú, mirarse a los ojos. Y si no, escuchen al jefe del Pentágono, Jame Mattis: «Estados Unidos cumplirá con sus responsabilidades, pero si sus naciones no quieren ver que EE UU modera su compromiso con esta Alianza, cada una de sus capitales tiene que apoyar nuestra defensa común».

Mattis aterrizó ayer en los cuarteles generales de la Alianza Atlántica de Bruselas para participar en su primera reunión de ministros de Defensa. Muy cortés, usó un tono muy conciliador de cara a los medios internacionales que esperaban a su llegada. De forma muy breve, compareció junto al secretario general, Jens Stoltenberg, para lanzar dos mensajes: el primero, que los aliados pongan más dinero; el segundo, que la OTAN ya no está «obsoleta», sino que «sigue siendo una piedra angular fundamental para Estados Unidos». Música celestial para los oídos europeos.

Es el mensaje que todos sus aliados estaban esperando, así que por este lado, la sensación de tranquilidad e incluso de alivio es evidente. Pero así como Mattis obsequió al resto de países con la expresión «piedra angular fundamental», el jefe del Pentágono recordó que había viajado hasta Bruselas para hablar de su libro, es decir, cómo y cuándo van a cumplir todos los países su compromiso de alcanzar el 2% del PIB en lo relativo a los gastos de defensa. Ahora, sólo cinco de los 28 países lo hacen: Estados Unidos, Reino Unido, Estonia, Polonia y Grecia. El tercero por la cola es España, con sólo el 0,91%. «Es una petición justa que todos los que se benefician de la mejor defensa del mundo asuman su cuota proporcional de los costes necesarios para defender la libertad», aseguró el general estadounidense. «Nunca debemos olvidar -prosiguió- que lo que defendemos aquí en la OTAN es la libertad y confío en que demostraremos, una vez más, que podemos reaccionar a las circunstancias cambiantes. Vengo aquí a tener una conversación abierta entre amigos y aliados», apostilló.

Durante su intervención ante los ministros (convenientemente filtrada), Mattis advirtió de la posible dejación de responsabilidades y recordó a los socios que «si tienen un plan (para alcanzar ese 2% del PIB), nuestra Alianza cuenta con ustedes para que aceleren sus esfuerzos y muestren resultados finales. Y si aún no tienen un plan, es importante que establezcan uno pronto». Por contra, como hizo a su llegada, reafirmó la relevancia de la organización transatlántica. Dijo ser consciente de la «preocupación» que sobre el compromiso de EE UU con la OTAN y la seguridad en Europa, y aseguró «comprender» que busquen «garantías y claridad sobre las intenciones estadounidenses». «Me uno a ustedes hoy representando el compromiso de EE UU y el fuerte apoyo del presidente Trump a nuestra Alianza».

Obviamente, este fue el mensaje con el que se quedó Stoltenberg, que fue preguntado por las controvertidas palabras de Mattis en el interior. «Expresó un muy fuerte compromiso con la OTAN, el vínculo transatlántico y la importancia de reforzarlo. Esto ha sido muy celebrado», señaló. El rol de 'papá EE UU' es innegable. Más allá de consideraciones políticas, los datos dicen que Washington paga en torno al 20% del presupuesto (unos 2.500 millones de euros al año) y gasta en defensa el 70% del total de todos los aliados.

Compromiso de Cospedal

Como toda primera visita, hubo entrega de regalos mutuos. Los aliados escucharon alto y claro lo de «piedra angular fundamental» y Mattis, horas antes, había comprobado cómo el secretario general anunciaba que Europa y Canadá habían gastado en defensa 10.000 millones de dólares más de lo previsto durante 2016. Eso sí, «no es suficiente», como reiteró ayer Stoltenberg. «Debemos aumentarlo y que el reparto sea más justo. Ha sido una máxima prioridad desde que estoy en el cargo», recalcó.

Además de con el jefe del Pentágono, el ex primer ministro noruego mantuvo una encuentro bilateral con la ministra española de Defensa, María Dolores de Cospedal. España es uno de los países señalados en todo lo relacionado con el gasto. A su llegada, Cospedal ratificó «el compromiso asumido en la cumbre de Gales de 2014, de ir acercándose progresivamente al 2% del PIB en gasto de defensa nacional». En aquel acuerdo, se fijó 2024 como fecha límite.