La Rioja

La división amenaza a los opositores venezolanos

  • Quince de los veinte grupos que forman la MUD rechazan al representante elegido en votación el pasado mes de diciembre

La oposición venezolana, que nunca ha sido una piña, comienza a desmembrarse. La fractura se inició en el Estado de Zulia, donde la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se dividió por discrepancias entre la veintena de partidos que la integran. Quince agrupaciones se negaron el viernes a reconocer a Emerson Blanchard, elegido como su representante en diciembre de 2016, y nombraron en su lugar a Gustavo Ruiz.

La división ha sido muy comentada en las últimas semanas. No hubo consenso en la elección de Blanchard, que fue votado por once partidos de la 'alternativa democrática' pero no por los más fuertes del movimiento: Primero Justicia (PJ), al que pertenece Henrique Capriles, quien ha llamado a revivir en la calle las protestas para pedir la salida de Nicolás Maduro del poder; y Voluntad Popular, creado por Leopoldo López. Rafael Ramírez, diputado y miembro de la dirección nacional de PJ, apoyó el cambio. «Hemos repetido que teníamos una discrepancia en la forma de hacer política y en cómo se legitimó la mesa. Ahora, esa mayoría discrepante es la mayoría del Estado y también manifiesta la posibilidad de tener su forma de coordinar», dijo .

El periodista oficialista José Vicente Rangel adelantó el pasado domingo que el secretario ejecutivo de la MUD, Jesús 'Chúo' Torrealba «está a punto de estallar y no oculta sus angustias y molestia» por las divisiones internas. Los partidos pequeños se quejan de que no son tomados en cuenta.

El dirigente opositor confirmaba la próxima restructuración de la MUD, en la que probablemente él mismo pierda el puesto. Confirmación de que si hasta ahora resultaba difícil conciliar las posiciones de los miembros de la MUD ante el diálogo con el Gobierno, con la nueva brecha será más complicado, pues podría ocurrir un efecto cascada que afecte a la MUD de otros estados.

El Gobierno chavista continúa enfrascado en la pelea diplomática desde que el vicepresidente colombiano Germán Vargas Lleras llamo despectivamente «venecos» a los venezolanos. Ayer la cancillería rechazó la «sorpresiva e injustificable protesta» de la administración de Colombia por las supuestas «agresiones verbales» de Diosdado Cabello contra Vargas Llera. El diputado Cabello, considerado el número dos del chavismo, explicó la semana pasada que si Vargas Lleras fue capaz de llamar a sus compatriotas «'venecos' con mucho cariño», entonces «no debe molestarse que yo le diga hijo del puto».