La Rioja

Detectan elevados niveles de radiación en Fukushima

Han pasado ya casi seis años desde que la tierra tembló a 70 kilómetros de las costas japonesas. Pero la crisis nuclear que desató en Fukushima el posterior tsunami, que destrozó la central nuclear de Daiichi, continúa abierta. De hecho, hace unos días se registraron niveles récord de radiación: 530 sieverts a la hora. Para poner esa cifra en contexto, basta con compararla con el récord de 73 sieverts por hora registrado en las instalaciones poco después del fatídico 11 de marzo de 2011. La gravedad de la cifra aumenta si se tiene en cuenta que bastan 4 sieverts a la hora para matar a un ser humano. Incluso la exposición a un solo sievert puede traducirse en la aparición de cataratas, o en problemas como la infertilidad y la pérdida del cabello.

Lógicamente, el dato publicado por la empresa operadora de las instalaciones, Tepco, ha disparado la preocupación. No obstante, diferentes expertos consideran que el hallazgo es, en realidad, una buena noticia. En primer lugar, porque los niveles de radiación en torno a los reactores dañados no han aumentado. Lo que sucede es que, utilizando un robot, los especialistas han logrado acceder a las zonas más afectadas de la central, en las que no pueden trabajar personas. Concretamente, el brazo mecánico ha llegado, por primera vez, al lugar en el que se encuentra el combustible fundido del reactor número dos, que ha provocado un agujero de un metro de diámetro.

«Es lógico que ahí se den estos niveles de radiación», afirmó Peter Lyons, exfuncionario de la Comisión de Regulación Nuclear de Estados Unidos, a Bloomberg. «No es que hayan aumentado, sino que es la primera vez que se pueden medir». Los científicos coinciden en señalar que eso no quiere decir que haya un mayor riesgo de contaminación al medio ambiente. «Hace años ya que no se filtra ningún tipo de material radiactivo al aire o al mar, cuyos niveles están monitorizados continuamente. De hecho, en los alrededores de las instalaciones la radiación ha bajado», añadió David Hess, responsable de Comunicación de la Asociación Nuclear Mundial.

El problema, apuntan, está en las dificultades que Tepco está teniendo para comunicar correctamente lo que descubre. «Están creando confusión y pánico entre la gente cuando no hay razón para ello», criticó ayer Will Davis, miembro de la Sociedad Nuclear Americana. «Hay mucho miedo en torno a lo que sucede, y eso es, en gran parte, por la mala información que están publicando tanto Tepco como el Gobierno japonés», comentó Azby Brown, investigador jefe de la organización independiente Safecast. Según las previsiones más optimistas, la crisis en Fukushima no se cerrará hasta 2021, cuando se haya encontrado todo el combustible nuclear fisionable. En el proceso se habrán gastado unos 170.000 millones de euros.

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