La Rioja

La batalla de Al-Bab pone a prueba la alianza entre Moscú y Ankara en Siria

Un civil sirio pasa en su moto junto a un tanque en la zona rebelde de Daraa. :: MOHAMAD ABAZEED / AFP
Un civil sirio pasa en su moto junto a un tanque en la zona rebelde de Daraa. :: MOHAMAD ABAZEED / AFP
  • Coordinados en la lucha por el enclave cercano a la frontera norte, ayer no pudieron evitar un fallo ruso que causó la muerte de tres soldados turcos

Jerusalén. Tres soldados turcos perdieron la vida en un bombardeo ruso en Al-Bab, bastión del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en el norte de Siria que se ha convertido en toda una prueba para medir la fortaleza de las nuevas alianzas surgidas en el sexto año de guerra. El presidente Vladímir Putin telefoneó a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, para expresar sus condolencias por un «ataque no intencionado» debido a «una falta de coordinación de las Fuerzas Aéreas rusas a la hora de determinar las coordenadas durante un ataque contra los terroristas». Turquía ha perdido más de 50 hombres desde que en agosto decidió entrar de lleno en la guerra con la operación 'Escudo del Éufrates'.

Al-Bab está situada a 30 kilómetros de la frontera turca y antes de la guerra tenía unos 100.000 habitantes. El Ejército turco, en compañía de fuerzas opositoras sirias entrenadas y financiadas por Ankara, trata desde finales de diciembre de expulsar a los seguidores del califa de este punto.

Los yihadistas resisten y en las últimas semanas nuevos actores se han sumado a la operación formando un frente en el que fuerzas hasta ahora enemigas combaten a un enemigo común. El Ejército sirio y las milicias leales al Gobierno avanzan por el suroeste con el apoyo de Rusia, mientras que los rebeldes sirios y el Ejército de Turquía lo hacen desde la parte occidental. El frente oriental es para las milicias kurdas, respaldadas por Estados Unidos, aunque su objetivo prioritario es Raqqa, la capital del Daesh en Siria.

Ante lo arriesgado de esta apuesta, Moscú y Ankara coordinan sus movimientos para prevenir enfrentamientos entre las fuerzas sirias tal y como adelantó el miércoles el portavoz de Erdogan, Ibrahim Kalin, que en declaraciones al canal NTV aseguró que «nuestras unidades entraron en el centro de Al-Bab, nos coordinamos con Rusia para evitar enfrentamientos con el Ejército sirio».

Los esfuerzos rusos y turcos, sin embargo, no pudieron evitar los primeros choques entre sirios y, en un comunicado difundido en Twitter, el Ejército Libre Sirio (ELS) anunció que sus fuerzas combatieron «contra las milicias de El-Asad en el frente de Abu Zindín, al oeste de Al-Bab, donde han muerto dos seguidores del régimen». Los opositores informaron además de la destrucción de un tanque y un vehículo blindado de transporte de infantería del tipo BMP. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos confirmó estos choques. Esta batalla se ha convertido en una prueba de fuego para medir el peso real que tienen rusos y turcos sobre el terreno porque no está claro quién se encargará de Al-Bab una vez sean expulsados los yihadistas.