La Rioja

Obama deja 'tirados' a miles de cubanos

  • Numerosos isleños sin visado se encuentran sin la posibilidad de entrar en EEUU al abolirse la política de 'pies secos, pies mojados'

La televisión cubana no es proclive a interrumpir su programación. Lo hizo en noviembre para anunciar la muerte de Fidel Castro y ahora, para dar a conocer el fin de la política 'pies secos, pies mojados'. La reacción ha sido de satisfacción en el Gobierno de La Habana y de preocupación, temor e indignación entre los miles de cubanos que están intentando llegar a Estados Unidos desde varios países americanos, e incluso de los que desde Cuba esperaban la oportunidad para cruzar el estrecho de Florida por cualquier vía. Barack Obama «nos jodió», dicen cubanos varados en Panamá. «Lo perdimos todo», agregan los que están en México. En el interior de la isla no hay revueltas, ni pánico, ni crisis alguna.

La decisión ejecutiva adoptada por el presidente estadounidense a menos de una semana de traspasar el poder al republicano Donald Trump implica el fin de una medida especial que favorecía solo a los emigrantes ilegales cubanos. Con poner un pie en territorio de EE UU, podían recibir permiso de residencia y un año después la ciudadanía. Pero tenían que pisar tierra; los interceptados en alta mar, eran repatriados.

Sin embargo, la medida no afecta a la Ley de Ajuste cubano, que fue adoptada en 1966 y que permite a los cubanos que lleguen a EE UU con un visado legal pedir asilo y solicitar, y recibir, la ciudadanía estadounidense pasado un año. La diferencia esencial entre una y otra es la necesidad de visado.

Es decir, la orden de Obama responde a las peticiones cubanas de regularizar el flujo de personas. Ambas naciones firmaron un acuerdo migratorio que otorga 20.000 visados anuales a ciudadanos cubanos. Además, está la lotería de visados conocida como 'El bombo', que también da permisos a familiares de extranjeros nacionalizados estadounidenses. La Ley de Ajuste también beneficia a los cubanos sobre otros inmigrantes.

El triunfo de Donald Trump en las pasadas elecciones presidenciales de EE UU aceleró las salidas ilegales desde Cuba y las entradas en la tierra del 'Tío Sam'. En todo el año 2015 entraron por la frontera de México 43.000 cubanos que pidieron asilo. Entre enero y abril de 2016, cuando todavía quedaban meses para las elecciones (se celebraron en noviembre), ya fueron más de 35.000.

Otros muchos cubanos se han lanzado al mar en embarcaciones a veces precarias, a veces lanchas rápidas enviadas por familiares desde Florida previo pago de una media de 10.000 dólares por persona (cifra similar en euros) para sacar a sus familias de la isla comunista. Unos 3.000 fueron interceptados y devueltos a Cuba pero nadie sabe cuántos han sido devorados por tiburones o han dejado sus cuerpos en el fondo del Atlántico.

La contrapartida

No es el caso de María Isabel y Antonio Toro. Cansados del frío canadiense, acordaron instalarse en Miami, la réplica de La Habana. Coordinaron la mudanza con amistades cubanas residentes en Miami y con ciudadanía estadounidense, que viajaron por carretera hasta Montreal. Ellos pasaron la frontera con su coche y una maleta, «como si fuéramos de vacaciones», para no tener que hacer declaraciones de aduanas ni dar explicaciones. Lo lograron y pidieron asilo.

En un par de horas se lo dieron y continuaron viaje hasta su destino final. Allí tramitan ya su residencia estadounidense. Después pedirán la ciudadanía.

Ellos fueron previsores y tenían la fortuna de llevar años viviendo en Canadá. No es el caso de los cubanos que han vendido casas y enseres para embarcarse en una odisea que no siempre termina bien. Y ahora seguro que va a terminar mal. «Obama jodió a todos los cubanos», se lamentaba a la AFP Yadiel Cruz, de 33 años que salió de la isla el 6 de diciembre. Confiaba en hacer el recorrido más socorrido en los últimos años. Viajar primero a América del Sur, bien Venezuela, Colombia o Ecuador. Desde allí cruzar por el istmo centroamericano hasta México y cruzar por la frontera terrestre. Como él, 4.500 cubanos están varados en Ecuador. En Panamá hay cerca de 450. Ahora están desesperados. En Cuba vendieron todo para poder salir. Si los deportan no tendrán como empezar.

A cambio, el Gobierno cubano deberá recibir a los indeseables que Washington lleva años queriendo sacar de su país. Solo falta saber qué hará Trump, quien ha dicho que modificará las decisiones de Obama para mejorarlas. Pero esta, que en la práctica controla la inmigración ilegal se ajustaría a sus postulados.