La Rioja

El futuro jefe del Pentágono promete lealtad a la OTAN

  • James Matis asegura ante el Senado que «Rusia es la principal amenaza para la seguridad de EEUU»

El general al que Donald Trump gusta referirse como 'Perro Loco' tranquilizó ayer al Congreso y al mundo al declarar en su audiencia de confirmación en el Senado que su prioridad será mantener la lealtad de Estados Unidos hacia la OTAN. James Mattis será ministro de Defensa en una etapa en la que la admiración del presidente electo por Rusia hace temer a los países europeos un distanciamiento estratégico de Washington, por lo que sus palabras ayer resultaron especialmente sedantes.

Tres demócratas -Elizabeth Warren, Kirsten Gillibrand y Richard Blumenthal- negaron a Mattis la venia que necesita para poder dirigir el Pentágono al haber transcurrido menos de siete años que dejó la Fuerzas Armadas, pero el impacto de la objeción fue simbólico frente a los 24 votos del Comité de Servicios Armados que garantizan su nominación.

Hasta las activistas de Code Pink le escucharon en silencio alzando carteles de paz como único símbolo de protesta, en comparación a las interrupciones a gritos de «¡Racista!» que le salieron al paso al senador Jeff Sessions el martes durante su audiencia de confirmación para el puesto de fiscal general (ministro de Justicia). Y es que por una vez todos coincidían en que era más importante dejar constancia de cuál es la postura estratégica de un hombre que, por sus galones y su carisma, será una de las pocas voces que escuche el nuevo presidente.

Mattis coincidió con el senador John McCain en que Rusia es «la principal amenaza para la seguridad de EE UU» y, según el legislador, «dejará un reguero de muerte y destrucción en su despertar». El general más intelectual que se incorporará al Gobierno de Trump se remitió a la historia para rechazar nuevos intentos de involucrar a Moscú en una alianza con EE UU, aunque eso quedará en manos del mandatario y de su secretario de Estado, Rex Tillerson.

A diferencia de Mattis, la víspera Tillerson, consejero delegado de Exxon Mobile, dejó a mucha gente inquieta. Tillerson demostró que no está acostumbrado a responder a la autoridad de otros y negó abiertamente tener intención de contestar a algunas preguntas de los senadores. Pese a intervenir bajo juramento, se olvidó de haber hecho 'lobby' en favor del levantamiento de sanciones a Rusia o haber mantenido negocios con Irán, demostró tener poco interés en los derechos humanos cuando el senador Marco Rubio le presionó sobre las violaciones que se cometen en Filipinas o Arabia Saudí, y sostuvo que no hay pruebas concluyentes del papel de la actividad humana en el calentamiento global.

Y mientras buena parte de los senadores están preocupados por los prejuicios del próximo ministro de Justicia hacia los homosexuales, Mattis dijo que «nunca me ha importado mucho lo que hagan dos adultos en la cama de manera consentida».

Repudio de la tortura

También el próximo director de la CIA, el congresista Mike Pompeo, tranquilizó a los legisladores al nombrar a Rusia detrás del Estado Islámico, Siria e Irán en la lista de las principales amenazas que enfrenta Estados Unidos. El congresista de Kansas coincide con Mattis en repudiar la tortura. En el caso del general, porque no la considera útil; en el del nuevo director de la CIA, porque promete respetar la ley. Sin embargo, todo es cuestión de definiciones. En su día Pompeo no consideró que el Gobierno de Bush aplicase la tortura, porque para él la técnica de simulación del ahogamiento conocida como 'waterboarding' no entraba en esa definición. Tampoco puede «imaginarse» que el presidente Trump le ordene algo así.

Al ser miembro del Comité de Inteligencia de la Cámara Baja, Pompeo dice conocer bien las necesidades de la agencia que dirigirá y prometió cambiar el papel de la CIA para «dejar de hacer política y proporcionar información» al presidente.

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