La Rioja

Médicos sin Fronteras: «Nos sentimos solos en Yemen y es muy frustrante»

  • El coordinador de la ONG en el país árabe presenta una campaña de apoyo y atención quirúrgica a las víctimas de la guerra

Cuando estalló el conflicto en Yemen, hace ya casi dos años, Médicos sin Fronteras (MSF) permaneció en el país e, incluso, incrementó sus proyectos. «El resto de las organizaciones, con excepciones como el Comité Internacional de la Cruz Roja, evacuó sus equipos y algunas volvieron dos meses después», recuerda Juan Prieto, coordinador general de proyectos de la entidad humanitaria en aquel país.

La situación actual no ha mejorado sensiblemente. «Nos sentimos solos y es muy frustrante. Hemos tenido que cubrir los huecos que dejan otras agencias», lamenta. «Se desentienden por falta de fondos, burocracias, alegando falta de capacidad o dificultad de acceso o porque delegan sus análisis de seguridad en organismos de la ONU que son muy conservadores al respecto». En este punto el experto recuerda sus reuniones en la capital, Saná. «Veías a 25 señores apuntando en sus ordenadores y no sé qué hacen después, supongo que escribir correos, pero la reacción, ¿dónde está? Para cuando se produzca, las víctimas se habrán ido o habrán muerto».

La organización especializada en escenarios de emergencia presentó ayer la campaña 'Yo me quedo', iniciativa con la que quiere denunciar las duras circunstancias de quienes están atrapados en guerras y la urgencia de prestarles apoyo. Este proyecto pretende sensibilizar a la opinión pública y recabar medios económicos para llevar a cabo cirugía de urgencia, asistencia a partos y enfermos crónicos y atención psicosocial, áreas prioritarias de su actividad. «Estamos desbordados», asegura Prieto. «Crecemos porque los conflictos están creciendo y, sin embargo, los actores reduciéndose, pero no podemos aumentar sin medida porque no sólo es una cuestión de dinero, sino también de recursos humanos y estructura».

La guerra en Yemen enfrenta a la minoría chií, sostenida militarmente por Irán, contra los suníes, respaldados por la vecina Arabia Saudí y una coalición que también apoya EE UU. «A las potencias occidentales no les interesa que se sepa lo que sucede», lamenta el coordinador general de MSF en Yemen. El embargo que sufre el Gobierno local le impide importar petróleo, alimentos o medicamentos. «No hay electricidad, todo funciona con generadores y sin gasoil no se puede extraer agua».

La población civil sufre el espanto cotidianamente. «La capital es atacada noche y día», indica. Numerosas escuelas han sido destruidas y la misma suerte han corrido hospitales de MSF.

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