La Rioja

La llegada de menos refugiados alivia a Merkel

Refugiados, en un centro de acogida que fue objeto de un ataque xenófobo en Aue. :: jan woitas / efe
Refugiados, en un centro de acogida que fue objeto de un ataque xenófobo en Aue. :: jan woitas / efe
  • El número de peticionarios de asilo descendió en el 2016 a menos de un tercio de los registrados en el 'boom' del año anterior

La llegada de refugiados a Alemania registró en 2016 un fuerte retroceso tras la avalancha que se produjo del año anterior, lo que supone un alivio para la canciller federal, Angela Merkel, con vistas a los comicios legislativos de otoño próximo, en los que se presenta a la reelección. El ministro federal del Interior, Thomas de Maizière, señaló ayer que el pasado año llegaron a este país unos 280.000 peticionarios de asilo político, menos de la tercera parte de los registrados en 2015. En aquel año Alemania afrontó una oleada de 890.000 refugiados, sobre todo en la segunda mitad del año y tras la apertura de las fronteras por orden de Merkel ante la crisis humanitaria que se registraba en Hungría y otros países en el sudeste europeo.

«Se ha conseguido ordenar la migración, dirigirla y limitar el número de personas que llegan a nosotros», dijo De Maiziére en rueda de prensa en Berlín. El ministro subrayó que las cifras del pasado año «demuestran que las medidas tomadas por el Gobierno federal y la Unión Europea han funcionado» y recordó que el cierre de la ruta de los Balcanes en el primer trimestre de 2015 y el acuerdo alcanzado entre Bruselas y el Gobierno de Ankara para detener el flujo de refugiados a través de las aguas del Egeo fueron decisivos para reducir drásticamente la llegada de peticionarios de asilo.

Por el contrario, el número de solicitudes de asilo en Alemania se triplicó prácticamente el pasado año con 745.545 casos tramitados, frente a los 268.869 de 2015. La gran mayoría de los peticionarios habían llegado a este país en la avalancha del año anterior, pero su abrumadora cantidad desbordó la capacidad de gestión de la Oficina Federal de Migración y Refugiados (Bamf) y muchos tuvieron que esperar meses antes de poder presentar sus papeles.

Desde el nombramiento en septiembre de 2015 del presidente de la Agencia Federal de Empleo (BA), Frank Jürgen Weise, como director también de la Bamf, los procesos burocráticos se han agilizado. Durante su mandato de carácter provisional y de tan solo 16 meses al frente de la oficina de migración, el gestor público contrato miles de nuevos empleados, digitalizó todas las actas de los peticionarios de asilo, creo nuevos centros de tramitación urgente para las solicitudes de personas procedentes de países sin perspectivas de ser consideradas refugiados y ordenó el intercambio de datos entre todas las instituciones implicadas.

Un día antes de acabar su misión en la Bamf, Weise tuvo que reconocer, sin embargo, que los funcionarios de inmigración tienen pendientes aún de gestionar y aprobar o denegar, según el caso, 434.000 solicitudes de asilo, aunque el ritmo de las tramitaciones ha aumentado considerablemente desde septiembre y se espera que la montaña de papeles se elimine antes del verano. Una gran parte de los peticionarios de asilo proceden de Siria, país que se encuentra en una guerra civil cuyo fin no se vislumbra. El resto de los que se acepta la tramitación del asilo ha llegado de Afganistán, Irak o Eritrea, mientras quienes proceden, por ejemplo, de países de Magreb son rechazados casi sistemáticamente.

Avance en los sondeos

El fuerte retroceso del flujo de refugiados, sobre todo desde la primavera pasada, favorece a la canciller federal, Angela Merkel, y los partidos de su Unión de cristianodemócratas y socialcristianos bávaros (CDU/CSU) ante las elecciones generales de septiembre próximo, a la vez que restan argumentos a los populistas de la ultranacionalista y xenófoba Alternativa para Alemania (AfD).

Las primeras encuestas sobre intención de voto de este año de los institutos Emnid y Forsa confirman la recuperación de popularidad de los conservadores de Merkel a los que atribuyen un 37% o 38% de votos, mientras los socialdemócratas (SPD) obtendrían un 20% a 22% de sufragios, Los Verdes un 10%, La Izquierda un 9% y los liberales (FDP) un 5% o un 6%, mientras AfD sumaría un 12%.

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