La Rioja

Noruega justifica el régimen carcelario aplicado al «peligroso» Breivik

El ultraderechista Anders Breivik.
El ultraderechista Anders Breivik. / EFE
  • Segundo día de juicio en apelación contra su condena

El Estado noruego, condenado por trato "inhumano" al ultraderechista Anders Behring Breivik, defendió este miércoles las condiciones de prisión de este homicida neonazi subrayando que continúa siendo una amenaza cinco años y medio después de arrebatar la vida a 77 personas.

En el segundo día de juicio en apelación del Estado contra su condena, el fiscal general Fredrik Sejersted explicó que Breivik seguía el plan descrito en el manifiesto que había difundido antes de la masacre. "Terminó con la fase de combate activo y ahora prosigue su proyecto en calidad de ideólogo para formar redes", aseguró. "Tenemos motivos de pensar que desgraciadamente el proyecto ideológico de Breivik transcurre como lo tenía previsto", agregó.

El homicida, de 37 años, y según el fiscal, contempló incluso la posibilidad de utilizar "anuncios clasificados románticos" como medio de difusión ideológica dado que su contenido está altamente protegido por la Corte Europea de Derechos Humanos, según se desprende de una de sus cartas que, como toda su correspondencia, fue leída por las autoridades penitenciarias.

"En principio, considero la redacción de anuncios de contactos como una actividad tan pasada de moda que debería ser un delito", escribió Breivik en una carta dirigida a simpatizantes en agosto de 2015, de la que Sejersted leyó algunos fragmentos.

"Pero para romper el bloqueo de información a cualquier precio, veo en ella una vía de experimentación....", explicó. Así, en un ejemplo de anuncio incluido en la carta, Breivik estipula que la futura enamorada debería "facilitar la publicación" de una de sus obras.

Está en «una forma física y psicológica extraordinaria»

El 22 de julio de 2011, el ultraderechista había perseguido durante más de una hora a los participantes en un campamento de verano de la Juventud Laborista noruega en la isla de Utoya, donde mató a 69 de ellos, la mayoría adolescentes. Poco antes, había matado a otras ocho personas haciendo estallar una bomba cerca de la sede del Gobierno en Oslo.

En agosto de 2012 fue condenado a 21 años de reclusión que pueden ser prolongados indefinidamente. En prisión dispone de tres celdas donde puede ver televisión, jugar a videojuegos y hacer ejercicio físico, pero fue sometido a un prolongado aislamiento que valió la condena del Estado noruego por trato "inhumano y degradante", de acuerdo a la Convención Europea de Derechos Humanos.

En sus argumentos preliminares, Sejersted justificó este estricto régimen de detención debido a la peligrosidad del extremista y a la necesidad de impedir que construya una red susceptible de perpetrar nuevos ataques. Además, el Estado considera que mantiene contacto con sus vigilantes, con los que juega al backgammon, sus abogados, pastores religiosos e incluso con un visitante de la prisión, así como recibe su correspondencia -incluidas castas eróticas.

Sejersted afirma que el preso está en "una forma física y psicológica extraordinaria", y que incluso escribió una carta de agradecimiento al personal penitenciario el año pasado. "Serían necesarios grandes cambios durante un largo periodo de tiempo para que se pueda declarar que ya no es peligroso", consideró en diciembre la psiquiatra Randi Rosenquist en un informe citado por Sejesrted.

En cambio, el abogado de Breivik, Øystein Storrvik, señala su "vulnerabilidad mental" a causa de las condiciciones carcelarias, pidiendo que pueda frecuentar a otros presos. "No tiene una sola persona de confianza con la que pueda hablar y mantener una relación", señaló, recordando que sólo se le permitió recibir a su madre antes que ésta muriera. Breivik debe retomar la palabra el jueves en un proceso de seis días cuyo veredicto se espera para febrero.