La Rioja

Grilletes para sospechosos en Alemania

  • La gran coalición acuerda medidas antiterroristas que incluyen presiones a los países de origen de refugiados a los que se niegue el permiso de asilo

Deportaciones simplificadas, con presión a los países de origen y prisión preventiva previa a la expulsión de Alemania, órdenes de residencia obligatoria e intensa vigilancia con la aplicación de grilletes electrónicos en los tobillos son algunas de las medidas acordadas por el Gobierno federal como consecuencia del atentado de hace tres semanas, cuando un camión arrolló un mercadillo de Navidad en Berlín. «El objetivo es que no se repita un 'caso Amri' en Alemania», dijo ayer el ministro federal de Justicia, Heiko Maas, en referencia al joven islamista tunecino que protagonizó la masacre y murió tres días después en su huida abatido por policías italianos.

Añadió Maas que se pretende llevar a cabo «una ofensiva social contra el islamismo radical» y destacó el carácter preventivo de la mayor parte de las medidas aprobadas. Su colega de Interior, Thomas de Maizière, subrayó que el Gobierno germano es capaz «en tiempos difíciles de alcanzar acuerdos razonables para incrementar la seguridad de los ciudadanos» sin intervenir desproporcionadamente en sus libertades y derechos. Durante una reunión de varias horas entre los dos ministros de la gran coalición, el socialdemócrata Maas y el cristianodemócrata De Maizière se pusieron de acuerdo para elaborar un paquete de medidas que conllevará reformas legales y la estrecha colaboración de los gobiernos de los 16 Estados federados germanos.

Las medidas están destinadas sobre todo a neutralizar en la medida de lo posible a islamistas radicales considerados 'amenazas potenciales' para la seguridad nacional. Las fuerzas de seguridad alemanas tienen registrados a 548 terroristas potenciales, de los que 224 son extranjeros. La mayoría de ellos llegaron a Alemania como solicitantes de asilo político, aunque 62 han sido rechazados y están pendientes de expulsión. Para estos sujetos considerados una amenaza se ampliará la prisión previa a la expulsión hasta los 18 meses, frente al máximo actual de tres meses y que además estaba condicionado hasta ahora a que en ese plazo el país de origen proporcione la documentación necesaria para que le sea devuelto su nacional. Maas subrayó que el Gobierno alemán presionará políticamente a los de esos países para que acepten sin complicaciones el retorno de sus ciudadanos rechazados en Alemania como refugiados. El ministro de Desarrollo y Cooperación, el socialcristiano bávaro Gerd Müller, había anunciado ya que Berlín podría recortar o suspender sus ayudas económicas a aquellos países que no quieran colaborar.

Contra las 'amenazas'

De Maizière y Maas acordaron también la aplicación de grilletes electrónicos en los tobillos para vigilar, no solo a quienes hayan sido condenados por terrorismo o delitos relacionados con el islamismo radical, sino también a los que sean considerados simplemente una amenaza potencial para la seguridad pública. Igualmente se introducirá una orden de residencia restringida y obligatoria en una localidad que no podrán abandonar para aquellos peticionarios de asilo que «mientan o traten de ocultar su verdadera identidad». Tras destacar que un Estado capaz de defenderse «es la mejor respuesta al odio de los terroristas», Maas aseguró que las reformas legales y el endurecimiento de las leyes se llevarán a cabo en pocas semanas. «Los grilletes electrónicos no son la panacea, pero facilitarán su trabajo a nuestras fuerzas de seguridad», comentó el ministro de Justicia. La canciller , Angela Merkel, había anunciado este lunes que el Gobierno sacaría consecuencias con rapidez y tomaría medidas inmediatas para «pronunciarse claramente» en política de seguridad. Merkel habló también de un «esfuerzo nacional» para ejecutar las deportaciones de aquellas personas cuya solicitud de asilo ha sido rechazada.

El tunecino Anis Amri mató con un camión pesado a doce personas e hirió a mas de 50 al arrollar un mercadillo navideño en la Breitscheidplatz de Berlín el pasado 19 de diciembre. Las fuerzas de seguridad lo tenían calificado desde hacía meses como amenaza para la seguridad y terrorista potencial capaz de cometer un atentado. Pese a que su solicitud de asilo había sido rechazada, Alemania no pudo devolverlo a su país de origen porque Túnez no le proporcionó la documentación necesaria para su deportación.

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