La Rioja

El funeral de Estado se convierte en un emotivo homenaje a Soares como 'padre' del nuevo Portugal

Seis soldados portan el féretro para la celebración de la ceremonia fúnebre en el monasterio de los Jerónimos. Abajo, el Rey saluda a Joao Soares, hijo del político desaparecido y una muestra del sentimiento popular de dolor por la muerte del expresidente.  :: reuters / afp
Seis soldados portan el féretro para la celebración de la ceremonia fúnebre en el monasterio de los Jerónimos. Abajo, el Rey saluda a Joao Soares, hijo del político desaparecido y una muestra del sentimiento popular de dolor por la muerte del expresidente. :: reuters / afp

lisboa. Fue, pese a haber transcurido casi 43 años, el primer funeral de Estado en Portugal desde la Revolución de los Claveles. El expresidente Mario Soares recibió ayer el homenaje del país a su trayectoria política como luchador por la democracia y como como padre del nuevo Portugal, bien anclado hoy en la Europa de las libertades.

La ceremonia celebrada en el monasterio de los Jerónimos tuvo toda la solemnidad de estas ocasiones, con el féretro a hombros de militares y cubierto con la enseña lusa. Pero tuvo también la emoción del reconocimiento que brindaron al fallecido familiares y amigos, correligionarios y rivales, compatriotas y personalidades llegadas de otros países. Varios políticos tomaron la palabra en su recuerdo y pudo escucharse la voz grabada del propio expresidente, pero la emoción subió de tono al sonar un audio con la voz de María Barroso -su esposa, muerta hace dos años- al que siguieron las intervenciones de dos de sus hijos. Entre los presentes estaban el rey Felipe VI de España y los presidentes Brasil, Guinea Bissau y Cabo Verde y el expresidente español Felipe González, que compartió con Soares su militancia socialista y al que le unió una estrecha amistad.

Rodeado de rosas, el féretro fue trasladado en coche de caballos al cementerio Dos Prazeres, en una marcha por las calles de Lisboa durante la que miles de personas aplaudían y vitoreaban al fallecido.