La Rioja

Foster intenta que Belfast no pierda su voz en el 'brexit'

Una mujer pasa ante un mural en Belfast el día después de la dimisión de McGuinness. :: C. Kilcoyne / Reuters
Una mujer pasa ante un mural en Belfast el día después de la dimisión de McGuinness. :: C. Kilcoyne / Reuters
  • La ministra principal norirlandesa quiere negociar in extremis con Sinn Féin, que ha desencadenado ya la caída del Gobierno

londres. Arlene Foster, ministra principal de Irlanda del Norte, se ofreció ayer al Sinn Féin para negociar la investigación sobre un programa de promoción de combustibles renovables, que ha degenerado en la dimisión del viceministro principal, Martin McGuinness, y ha colocado a la provincia británica al borde de un abismo institucional.

Con excepción de los 'pellets' de virutas prensadas que van a costar a los contribuyentes cientos de millones de euros, los componentes del párrafo inicial -Irlanda del Norte, negociar, dimisión, abismo,...- se han citado muchas veces en los últimos veinte años, desde el acuerdo de paz. Pero no siempre es la misma historia y los pasos de ahora pueden conducir a un extraño vacío.

«Irlanda es el país más afectado por el 'brexit'», decía ayer Dan Mulhall, el embajador irlandés en Londres, en un acto en la sociedad de estudios Policy Exchange, en el que Foster y el ministro para Irlanda del Norte, James Brokenshire, iban a hablar con otros invitados del impacto de la decisión británica. No acudieron, afanados como estaban en desandar una crisis que les ha cogido desprevenidos.

En lo que afecta al norte, 'brexit' significa, entre otras cosas, la posibilidad de controles aduaneros para los unionistas cuando viajan a Londres o a Glasgow, alarma en el sector agrícola integrado con el sur, mayor acento de la identidad británica en una dividida región a la que la UE ofrecía un amparo más amplio y a cuya economía y proceso de paz contribuye financieramente. En ese contexto, McGuinness dimitió el lunes enumerando diversos agravios y prometió que no habrá marcha atrás. El ministro Brokenshire tiene que convocar elecciones el próximo lunes. Se celebrarían en febrero. La Asamblea elegida se reuniría en Belfast la semana siguiente y en otras dos elegiría nuevo Ejecutivo compartido. Si no lo logra, nuevas elecciones, nueva reunión y nuevo intento.

¿Dañará la sospechada corrupción al DUP? ¿Se impondrán esta vez cuestiones de gobernación sobre el impulso sectario? Según el historiador Paul Bew, «no hay ninguna garantía de que el acuerdo sea más sencillo después de las elecciones que ahora». Y Tom Kelly, alto funcionario en el inicio del proceso de paz, recuerda que Londres no ayudará porque «la energía del Gobierno se concentrará en el 'brexit'».

El horizonte es que Irlanda del Norte no tenga Gobierno ni Parlamento cuando Reino Unido e Irlanda avancen hacia la salida británica de la UE. Que no lo tenga en marzo, cuando Theresa May inicie la negociación, tras consultar, según su deseo, con las tres autonomías. Y que no lo tenga durante mucho tiempo, mientras se negocian asuntos importantes para la región.

McGuinness, único

El diputado del DUP, Sammy Wilson, afirmaba ayer que en Belfast «suelen salir conejos de chisteras con frecuencia» y que «dos partidos que somos como uno liderado por Jeremy Corbyn y el ala derecha del Partido Conservador hemos llegado a muchos acuerdos». Afirmaba también que la motivación del Sinn Fein va más allá de la supuesta arrogancia de Foster sobre el programa de combustible renovable.

El partido republicano se sentiría burlado por el DUP ante los asuntos del 'legado' del conflicto o despreciado recientemente sobre la enseñanza en gaélico, preocupado también por la elección de dos diputados izquierdistas en sus bastiones y por el desparpajo del rejuvenecido SDLP, por la necesidad aparente de sustituir al enfermo McGuinness.

El dimitido ha evitado pronunciarse sobre si será candidato en unas nuevas elecciones. Sean O'Callaghan, exdirigente del IRA y posteriormente infiltrado en el grupo para informar a la Policía irlandesa, afirmaba ayer que «Martin McGuinness es el único líder del Sinn Féin capaz de haber entrado en un Gobierno con Ian Paisley y con el DUP y llevar con él a los miembros de su partido».

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate