La Rioja

Baño de sangre en un aeropuerto de Florida

Agentes de Policía toman la terminal 2 del aeropuerto de Fort Lauderdale tras el tiroteo. :: Joe Raedle / afp
Agentes de Policía toman la terminal 2 del aeropuerto de Fort Lauderdale tras el tiroteo. :: Joe Raedle / afp
  • Arrestado un hombre de origen latino, después de que un tiroteo dejara cinco muertos y nueve heridos

«Hay disparos, todo el mundo está corriendo». Miles de personas padecieron ayer una auténtica pesadilla en uno de los aeropuertos del área metropolitana de Miami. Un desconocido abrió fuego contra la multitud, en una de las salas de espera para la recogida de equipajes. En un primer balance, las autoridades contabilizaron cinco muertos y nueve heridos. Un hombre con identificación militar y de origen hispano llamado Esteban Santiago fue arrestado por su presunta vinculación con los hechos. Al cierre de esta edición, aún no se sabía si había más personas implicadas, ya que se produjo un segundo tiroteo en uno de los aparcamientos del aeródromo.

El baño de sangre tuvo lugar en el aeródromo de Fort Lauderdale, una localidad ubicada a unos 45 kilómetros al norte de Miami. Eran la una de la tarde en este rincón de Florida (las 19.00 horas en España) cuando una estampida se produjo en el aeropuerto, un lugar que está siempre blindado por agentes de seguridad. Un testigo, Ismail Burke, narró al canal de televisión 'ABC' que caminaba por la terminal cuando escuchó gritos. «Entonces nos dimos la vuelta y parecía que el atacante tenía un uniforme y un arma grande», dijo. «Hay disparos, todo el mundo está corriendo». Fue lo que escribió en su Twitter Ari Fleischer, portavoz de la Casa Blanca en la época de George W. Bush como presidente, que se encontraba casualmente en el lugar del ataque indiscriminado.

El pánico y el terror se adueñaron del edificio principal que alberga los servicios aeroportuarios de Fort Lauderdale. Imágenes de televisión mostraban a los pasajeros corriendo para ponerse a salvo y a cerca de dos centenares de personas congregadas sobre la pista, donde había también aviones con las bodegas abiertas, señal de que los empleados que cargaban equipajes huyeron despavoridos. Los viajeros habían sido confinados en la zona de operación de los aviones, a la espera de que los agentes abatieran o neutralizaran al francotirador.

Las cadenas también emitieron un vídeo grabado con un teléfono móvil en el que se podía ver a varias personas en el suelo, ensangrentadas. Otras permanecían echadas o acurrucadas, a la espera de la evolución de los acontecimientos. Durante varios minutos se produjo una situación de tensión, en la que no estaba claro si el agresor había sido reducido o seguía libre. Las cámaras captaron también a varios policías parapetados o preparando sus armas.

Poco después se anunció la detención de Santiago, que había llegado al aeropuerto en un vuelo procedente de Canadá y portaba un arma en su equipaje, dijo el senador de Florida Bill Nelson, que también aseguró que se barajaba la hipótesis de que el hombre tuviera algún problema mental. El arrestado pasó a ser custodiado e interrogado por el FBI. «Era un atacante solitario y no tenemos evidencia por el momento de que estuviera actuando junto a nadie más. Está bajo custodia y actualmente estamos investigando», afirmó en ese momento la alcaldesa del cercano condado de Broward, Barbara Sharief. Al menos nueve personas heridas fueron trasladadas a hospitales cercanos. El lugar se convirtió en un ir y venir de ambulancias y coches patrulla.

«Tirador activo»

Y cuando una aparente tranquilidad empezaba a instalarse en el aeródromo, se produjo un segundo tiroteo. Esta vez, los disparos sonaron en la zona del garaje situado entre los terminales 1 y 2. La Dirección de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) informó entonces de que había aún «un tirador activo» en el aeropuerto. La noticia fue recibida con nuevas carreras por el interior de la terminal y también por las pistas. Al cierre de esta edición, se desconocía si se habían producido nuevas víctimas y si algún otro agresor permanecía suelto.

Fort Lauderdale es uno de los mayores aeropuertos de Estados Unidos. Cada día pasan por sus instalaciones más de 80.000 personas, lo que supone un trasiego anual superior a los 35 millones de usuarios, un tráfico muy parecido al del aeropuerto de Barcelona. Una media de 10.000 estadounidenses pierden su vida cada año en este país por un arma de fuego. Se trata de una dramática estadística.