La Rioja

Turquía cree que el atentado fue realizado por encargo

Funerales por Mohamed Elhot, una de las víctimas del club Reina de Estambul. :: YASIN AKGUL / afp
Funerales por Mohamed Elhot, una de las víctimas del club Reina de Estambul. :: YASIN AKGUL / afp
  • Erdogan reclama la unidad del pueblo para evitar la polarización de la sociedad que «persiguen los terroristas» del Daesh

El cerco sobre el autor de la masacre de la discoteca Reina de Estambul se está estrechando. Es el mensaje que, cinco días después del atentado, repiten metódicamente las autoridades turcas. Aseguran que está certeramente identificado, pero no acaban de publicar su identidad. Sostienen que su captura es próxima pero lo cierto es que sigue huido y algunas informaciones afirman que incluso ha salido del país otomano. Las dudas sobre la dirección que siguen las investigaciones son altas y algunos medios de información locales comienzan a cuestionarlas el trabajo de las fuerzas de seguridad.

Los principales datos llegan desde los periódicos, sobre todo en las páginas del 'Hürriyet'. Este diario publicaba ayer que el terrorista que acabó con 39 vidas e hirió a 69 personas más no es un 'lobo solitario' que actuó de forma individual, sino que se trata de un soldados profesional con amplia experiencia en el campo de batalla sirio. Allí recibió el encargo del Estado Islámico de atentar contra Turquía. El ataque comenzó a planificarse en noviembre, cuando el asesino, al parecer de origen kirguiz, fue captado entre los numerosos yihadistas que luchan contra el régimen de Bashar el-Asad.

Según las fuentes, el terrorista viajó a tierras otomanas un mes más tarde. Lo hizo acompañado de su familia -esposa y dos hijos- para no despertar sospechas. Tras instalarse inicialmente en una casa de alquiler de la ciudad de Konya, posteriormente se trasladó a Estambul, donde contactó con quien se considera autor intelectural del atentado, un hombre de mediana edad que estaría identificado y que responde al alias de Yusuf Hoca.

El cabecilla fue captado por las cámaras de un banco cuando, vestido con abrigo y un gorro de color negro, adquiría unas entradas en un cajero automático. Estaba acompañado por el joven kirguiz que en Año Nuevo irrumpío en Reina armado por un fusil AK-47 y disparó unas 180 veces contra los asistentes a la fiesta que se celebraba en el local.

Estos datos e informaciones obtenidas tras la detención de una treintena de presuntos miembros del Estado Islámico permiten a los investigadores afirmar que el atentado no fue indiscriminado, sino que se planificó como venganza por la entrada de Turquía en la alianza que combate al Daesh en la guerra de Siria. Los últimos arrestos, que incluyen a varios menores de edad, tuvieron lugar en Konya y en la capital. Se trataría de tres familias procedentes de Asia Central que supuestamente convivían con el atacante y que había huido tras el atentado.

Discurso

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, compareció ayer para reclamar la unidad de la nación y evitar la polarización de la sociedad que, en su opinión, «persiguen los terroristas». «El objetivo verdadero de estos ataques es hacer que nuestros sentimientos prevalezcan sobre nuestra razón y que nos enfrentemos unos a otros», dijo en su primer discurso público desde la matanza.

Su intervención, transmitida en directo por la cadena NTV, alertó de que los yihadistas «quieren romper nuestra sociedad a lo largo de las fallas geológicas que existen en ella, no pierden ninguna oportunidad. No debemos entrar en este juego». Aseguró también que la masacre «duele tanto» como cuando el Estado Islámico atacó en agosto una boda kurda en Gaziantep o los recientes atentados suicidas contra policías en Besiktas y soldados en Kayseri, ambos reivindicados por un grupúsculo extremista kurdo.

Erdogan no hizo referencia concreta a la polémica suscitada por el sermón oficial leído un día antes del atentado en todas las mezquitas del país y aprobado por la Diyanet, el Ministerio de Asuntos Religiosos, que pidió a los fieles no celebrar la Nochevieja porque se trataría de una fiesta «ilícita».

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