La Rioja

Trump pone firme al nuevo Congreso

  • El magnate aborta una operación para debilitar la Oficina Ética, en una maniobra que favorece su imagen

Charles Schumer, el nuevo líder de los demócratas en el Senado, se estreno ayer en el cargo con una estremecedora advertencia para el multimillonario que será su presidente: «Esto ya no es 'reality', es la realidad. No permitiremos que la política exterior de EE UU se haga por Twitter, y menos para adular a Vladímir Putin». Como prueba de que el Gobierno de EE UU está ya fuera de su control, a esas horas Donald Trump daba un golpe de tuit para poner firme a su partido en el primer día de trabajo del nuevo Congreso, que será para el Partido Republicano «una oportunidad única en la vida, el tipo de cosas con las que la mayoría de nosotros sólo hemos soñado», confesó Paul Ryan al jurar el cargo del presidente del Congreso.

Es la primera vez desde 2006 que los conservadores tienen el poder en todas los poderes del Estado. Este Partido Republicano es, según los analistas, el más conservador que haya existido desde los años veinte, radicalizado por su oposición al primer presidente negro y retorcido por el nacimiento del Tea Party, que a su vez dio luz a un demagogo como Trump, líder de las conspiraciones sobre el nacimiento de Obama.

Quienes durante la campaña se resistieron con la etiqueta #NeverTrump se han rendido ante lo imponente de su victoria, que ha entregado al partido neoliberal estados industriales y obreros como Michigan, Ohio, Pensilvania y hasta Wisconsin. Encandilados con la perspectiva de poner en marcha el programa con el que sólo han podido soñar durante más de una década, los legisladores de todo el país se han entregado al multimillonario que hace posible su utopía conservadora.

Cuando su victoria se antojaba imposible, Ryan llegó a retirarle la invitación a un acto del partido en Wisconsin al hacerse público el vídeo de Access Hollywood que parecía escribir el epitafio electoral de Trump. Ahora es, sin embargo, su batuta en el Congreso. En víspera de su estreno el partido se le rebeló y conspiró para iniciar la sesión con una votación para destruir el único órgano independiente del Congreso, la Oficina de Ética, que se creó en 2008 después de que tres congresistas acabaran en la cárcel.

Sorpresa de Ford

El movimiento causó un bramido general de indignación en la clase política y en la parte de la sociedad que teme entregar este poder absoluto a un personaje como Trump, cuyos conflictos de intereses en todo el mundo abren una etapa desconocida en el Gobierno de EE UU. Al parecer, los legisladores también querían participar de su impunidad, hasta que Trump los puso firmes: «Con todo el trabajo que el Congreso tiene que hacer, ¿de verdad su primera prioridad tiene que ser debilitar al Vigilante Ético independiente, por injusto que sea? ¡Centraos en la reforma fiscal, sanidad y tantas otras cosas de gran importancia!», ordenó en dos tuits. Bastó con eso, y lo que su vicepresidente Mike Pence hablase con sus antiguos colegas, para que los sublevados aceptaran a puerta cerrada enterrar los intentos de subyugar esa oficina de ocho empleados. «Este drama de la Oficina Ética ha sido un regalo para que Trump lo pinchase, como ha hecho», observó también en Twitter el exasesor de Obama David Axelrod.

Por otra parte, Ford, el fabricante de coches al que Trump había amenazado con imponer un arancel del 35% en los vehículos que fabricara en México, anunció ayer que renuncia a la creación de una planta al otro lado de la frontera. Se trata de una inversión de 1.600 millones de dólares que perderá el país azteca pero que tampoco se quedará íntegramente en las instalaciones de Michigan, porque la empresa sólo invertirá ahora 700 millones.