La Rioja

Un estrecho colaborador de Farage, culpable de fraude en Estados Unidos

Nigel Farage, la figura más conocida del Partido por la Independencia de Reino Unido (UKIP), ha logrado fama por el uso exuberante y en algunos casos opaco de sus gastos como parlamentario europeo, y eurodiputados de su partido han sido procesados por fraudes; pero el caso del responsable de su oficina privada supera los precedentes.

George Cottrell, de 22 años, trabajó como asistente voluntario del entonces líder del UKIP durante la campaña del 'brexit'. No necesitaba un salario. Según comentaba a sus colegas, recibirá una herencia de unos 300 millones de euros. No es un dato fiable, aunque su madre es hija de un rico terrateniente y su tío por vía materna, Alexander Fermor- Hesketh, tiene una gran fortuna.

Lord Hesketh fue en su juventud fundador de una escuadra de Fórmula Uno, tesorero del Partido Conservador en su madurez y desertor al UKIP en su última fase rebelde. La vocación de su sobrino George es más reciente, pero era ya exitosa cuando acompañó a Farage, en julio pasado, a la convención del Partido Republicano estadounidense, en Cleveland. Cuando aterrizaron en Chicago, agentes del FBI retuvieron a Cottrell pero luego le dejaron proseguir el viaje. Tras la conferencia, Farage voló solo a Londres.

'Bill', el inglés

Cottrell fue detenido y enviado a Phoenix (Arizona), donde un juez decretó su prisión incondicional, acusado de 21 delitos. Ayer se conoció que el joven ha negociado la retirada de veinte cargos a cambio de reconocer su culpabilidad en uno, de fraude. La pena máxima es de 20 años. Lord Heskell estaba en el juicio. También su madre, Fiona, que un día posó desnuda para 'Penthouse' y fue cortejada por el príncipe Carlos.

El ayudante de Farage era 'Bill', el inglés al que 'The Banker' (el banquero) había remitido en 2014 a unos traficantes de drogas que querían blanquear su dinero. 'Bill' les dijo -en comunicaciones anónimas- que enviasen 20.000 euros a un socio suyo en Colorado y él se los devolvería limpios. Luego, les pidió 80.000 en la moneda cibernética bitcoin para no denunciarlos. Los traficantes de drogas eran agentes del FBI. La sentencia se conocerá en marzo.