La Rioja

Argentina maquilla sus cuentas gracias a una amnistía fiscal

  • El Gobierno de Macri logra rebajar el abultado déficit por el blanqueamiento al que se acogieron más de 250.000 evasores

En el marco de los datos negativos que marcaron la economía argentina en 2016, el Gobierno de Mauricio Macri ha podido sacar a la luz una cifra positiva, que traerá algo de oxígeno a las cuentas públicas. El blanqueo impositivo que lanzó el Gobierno argentino en julio pasado representa, con las previstas y el pago de impuestos, unos 106.000 millones de pesos (6.200 millones de euros) de recaudación para el fisco.

Gracias al blanqueo al que se acogieron más de 250.000 argentinos, el año 2016 cerró con un déficit fiscal de 4,8% del PIB, según cifras preliminares difundidas ayer por el nuevo ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Sin dudas, una cifra muy alta, similar al que recibió Macri de Cristina Fernández de Kirchner el 10 de diciembre de 2015, pero habría sido del 5,5% si no hubiera existido el blanqueo.

Las propiedades, cuentas bancarias, tenencias de moneda y acciones ahora declaradas suponen nada menos que 20% del Producto Interior Bruto anual de la segunda economía sudamericana. El porcentaje es de por sí impactante, y revela la magnitud de la evasión impositiva y fuga de capitales a las que son adictas porciones importantes de las clases medias y altas del país.

Todo indica que el monto «sincerado» -en la jerga del Gobierno- aumentará en cerca del 20% hacia marzo, cuando termine el programa. La oferta estatal consiste en blanquear con penalidades progresivas desde el 5% al 15% sobre lo declarado pero incluso la multa podría ser cero si se suscribieren títulos públicos.

Repatriar

No obstante, según la norma aprobada en el Congreso, 'sincerar' no equivale a 'repatriar'. Los blanqueadores podrán conservar sus ahorros fuera del país, aunque ése no es el punto más polémico. La ley sancionada había excluido de la amnistía fiscal a funcionarios y sus familiares, un punto clave para el Gobierno argentino, que alberga a decenas de hombres y mujeres -incluido el propio Macri- que aparecen como titulares, socios o directivos de empresas registradas en los llamados 'papeles de Panamá'.

Pero antes de que venciera la segunda etapa del blanqueo en diciembre, Macri decidió derogar la prohibición por vía de un decreto reglamentario, de manera que ahora sus hermanos Mariano y Gianfranco, su padre Franco y otros familiares podrán acogerse al beneficio. A raíz de la modificación, que tomó por sorpresa incluso a algunos aliados, Macri recibió la imputación de un fiscal.

El Gobierno celebra el dato de lo recaudado como un triunfo contante y sonante, en la medida en que corrigió un poco el abultado déficit de 2016. Pero también simbólico: al fin llega un dato positivo tras un año en el que la inflación se duplicó con respecto a 2015, aumentaron la pobreza y el desempleo, bajó la inversión y creció drásticamente la deuda externa. Números rojos que Macri, que llegó al Gobierno hace un año con la promesa de iniciar rápidamente una «revolución de la alegría» sobre la base de la «racionalidad económica», promete revertir en 2017.