La Rioja

Cuba festeja la revolución sin Fidel

Ciudadanos participan, ayer, en la parada militar por el 58 aniversario de la Revolución Cubana. :: Alejandro Ernesto / efe
Ciudadanos participan, ayer, en la parada militar por el 58 aniversario de la Revolución Cubana. :: Alejandro Ernesto / efe
  • El régimen utiliza la celebración para la reafirmación ideológica y para dirigir un mensaje de advertencia a Trump

La plaza de la Revolución de la capital cubana, donde un mes antes se veló a Fidel Castro, ayer fue escenario de un desfile militar y una 'marcha del pueblo combatiente' para conmemorar el 60º aniversario del alzamiento del 30 de noviembre en Santiago y del desembarco del yate 'Granma', el 2 de diciembre, en la playa de las Coloradas, elegido como Día de las Fuerzas Armadas Revolucionarias -ambas celebraciones fueron pospuestas por coincidir con los nueve días de duelo nacional-, además de los 58 años del triunfo de la revolución. Tres fechas en una en la que, por primera vez, el 'Comandante', fallecido el pasado 25 de noviembre a los 90 años, no estuvo al frente ni en la retaguardia, aunque carteles y pancartas recordaban «Yo soy Fidel», «somos Fidel».

Niños, jóvenes y los distintos cuerpos militares fueron los protagonistas de la revista militar presidida por Raúl Castro, acompañado de la plana mayor de su Gobierno y del Partido Comunista, el cuerpo diplomático y algunos invitados, entre ellos el jefe máximo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Londoño, alias 'Timochenko'. Asimismo, participaron Dalia Solo del Valle, la viuda de Fidel, y varios de sus hijos.

La parada sirvió de reafirmación revolucionaria a pocos días de que Donald Trump asuma la Presidencia de Estados Unidos después de anunciar que dará marcha atrás a muchas de las decisiones ejecutivas de Barack Obama.

La encargada de lanzar el mensaje al futuro mandatario estadounidense fue Jennifer Bello, presidenta de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) y única oradora del día. La joven, al igual que lo hizo Castro, recordó que la normalización plena de relaciones con Estados Unidos es un proceso que «será largo» y en el que todavía «queda mucho por hacer».

Según la dirigente estudiantil «Cuba no va renunciar a uno solo de sus principios», «las nuevas generaciones como símbolo de amor, confirmamos nuestro compromiso con la Revolución, Fidel y Raúl (.). Los jóvenes cubanos hemos decidido vivir en nuestra Cuba libre. Nadie nos hará olvidar la historia (.) El pueblo cubano vencerá. Perfeccionaremos lo que tengamos que perfeccionar».

Parecía un mensaje destinado reafirmar ante Trump la posición de la dirigencia isleña que espera con temor su manejo del deshielo iniciado con Obama, quien alivió muchas sanciones del embargo, que solo puede levantar el Congreso.

Para Cuba, la normalización plena pasa por el levantamiento total del bloqueo unilateral impuesto en 1961, la devolución del territorio de la base naval de Guantánamo, que Obama había prometido desalojar de prisioneros y su sucesor planea volver a poblar, y la eliminación de políticas de apoyo a la oposición y a la emigración ilegal. El desfile abrió con la caballería mambisa, representantes de los independentistas que desde 1868 lucharon contra la corona española, que perdió Cuba en 1898.

Unos 3000 niños de Primaria, arroparon una réplica del barco en el que 82 hombres iniciaron en 1956 el viaje de México al oriente de Cuba que cambiaría la historia de la isla caribeña. Durante cerca de una hora y media, marcharon representaciones de columnas del Ejército Rebelde, alfabetizadores e internacionalistas y el grupo infantil de teatro La Colmenita. Tras el bloque histórico desfilaron los batallones de las Fuerzas Armadas, miembros del Ministerio del Interior y las Milicias de Tropas Territoriales. Cerraron la marcha trabajadores habaneros y de las provincias de Artemisa y Mayabeque de diferentes sectores. Una convocatoria más para honrar a Fidel Castro.