La Rioja

Alerta en la Nochevieja de Colonia

La Policía arresta a un hombre frente a la estación ferroviaria de Colonia la última Nochevieja. :: M. B. / afp
La Policía arresta a un hombre frente a la estación ferroviaria de Colonia la última Nochevieja. :: M. B. / afp
  • La ciudad alemana refuerza su seguridad para evitar que se repitan los graves ataques a mujeres ocurridos el año pasado

La ciudad de Colonia quiere evitar a toda costa que este 31 de diciembre se repitan los incidentes de la pasada Nochevieja, en la que se registraron más de mil denuncias por robos y abusos sexuales en el casco antiguo. Por eso la alcaldía anunció ayer que para la próxima fiesta de fin de año va a desplegar en el centro a 1.500 policías. Además, ha instalado cámaras de seguridad y bloques de hormigón en las entradas a las zonas peatonales para evitar un ataque terrorista del tipo del ocurrido en Berlín el pasado día 19.

«Todo el mundo tiene que poder festejar, con la debida libertad y seguridad», afirmó al presentar el dispositivo especial de Nochevieja la alcaldesa de Colonia, Henriette Reker. Nadie tiene que sentirse cohibido en la celebración de fin de año, agregó Reker, «ni por la delincuencia común ni por el terrorismo».

El dispositivo, explicó el responsable de la Policía para el centro de la ciudad, Wolfgang Wurm, es la combinación de un «festejo pacífico con la mayor seguridad posible». Por su parte, el jefe de la Policía de Colonia, Jürgen Matthies, explicó que la seguridad «al cien por cien» no es posible, pero que el plan diseñado para Nochevieja ofrece «el máximo de protección», acotando «todos los peligros» previsibles.

Según las autoridades, el dispositivo policial incluye también lecciones extraídas del atentado yihadista de Berlín, en el que doce personas murieron atropelladas por un camión que irrumpió en un mercadillo navideño. «El atentado de Berlín evidenció lo frágil puede ser una festividad», reconoció Matthies.

El plan prevé que algo más de 1.500 agentes patrullen en la explanada entre la catedral y la estación central de tren, así como en una serie de lugares considerados puntos vulnerables, como los puentes de la ciudad, donde tradicionalmente se festeja la Nochevieja. Esta cifra es diez veces superior a la del año pasado. Además, se han instalado cámaras de vigilancia en lugares públicos y se han colocado decenas de grandes bloques de hormigón en áreas peatonales. Vías como los puentes serán bloqueadas al tráfico rodado por camiones y tanquetas de la Policía.

Más de mil denuncias

Asimismo, se instalarán unidades móviles para atender a mujeres y se prohibirán los tradicionales petardos y fuegos artificiales en los alrededores de la catedral. Por último, la ciudad ha decidido no permitir una manifestación del ultraderechista Partido Nacional Democrático (NPD) contra los refugiados convocada para la noche de fin de año en la plaza de la catedral.

La celebración de la última Nochevieja en Colonia quedó marcada por las cerca de 1.200 denuncias que se presentaron en los días siguientes. Más de un 46% de estas querellas fueron por delitos contra la propiedad, mientras que cerca de un 29% fueron por delitos sexuales -incluidas al menos tres violaciones- y un 17%, por una combinación de ambos. También hubo agresiones.

Las fuerzas de seguridad aseguraron que los autores de estos delitos eran, en su mayoría, personas «del norte de África y del mundo árabe». Entre los sospechosos que fueron posteriormente investigados había también algún refugiado. A lo largo de este año se han celebrado decenas de juicios por los sucesos de Nochevieja, pero sólo en una treintena se ha condenado a los sospechosos. Además, de entre esos fallos sólo había tres por delitos sexuales.

Lo ocurrido en Colonia derivó en escándalo político. Y por varios motivos. Por un lado, se cargó contra la mala praxis de las fuerzas de seguridad, incapaces de reaccionar ante una situación que les desbordaba. Pero también contra las autoridades de la ciudad, que trataron de tapar el escándalo durante los primeros días. Por otro, se criticó al Gobierno alemán y en particular a su canciller, Angela Merkel, por su política de puertas abiertas en la crisis de los refugiados. Sólo en 2015 habían llegado a Alemania 890.000 peticionarios de asilo.