La Rioja

Trump comienza a 'salvar' a los trabajadores americanos

Trump habla con los trabajadores de la fábrica de Indiana. :: AFP
Trump habla con los trabajadores de la fábrica de Indiana. :: AFP
  • El presidente electo recupera la vía populista al lograr que una empresa que iba a trasladarse a México decida quedarse en Indiana

Hace un mes no era popular ser votante de Donald Trump, pero ayer, en la fábrica de Indiana que ha salvado del cierre, Amber Needy presumía entre sus compañeros de haber votado por el presidente electo. Ese que promete crear 25 millones de empleos en la próxima década negociando «buenos tratos», como el que ha firmado con la empresa de componentes aeronáuticos Carrier AC.

Sus 800 obreros seguirán teniendo trabajo a 25 dólares (23,4 euros) la hora, en lugar de los tres (2,81) dólares que habría pagado la empresa en México, a donde pensaba trasladar la planta. Carrier invertirá también 16 millones de dólares (quince millones de euros) en la fábrica para aumentar la actividad, a cambio de siete (6,5) millones en descuentos fiscales que le da el Estado de Indiana, lo que a juicio de muchos supone un mal precedente.

«El resto de los trabajadores de nuestro país deberían estar muy nerviosos», advirtió en las páginas de 'The Washington Post' el socialista Bernie Sanders. «Lo que señala esto a todas las corporaciones de EE UU es que pueden amenazar con llevarse los trabajos a otros países para obtener mejor beneficios e incentivos fiscales. Hasta las empresas que no lo estuvieran pensando deben estar reconsiderándolo hoy».

A los que seguirán poniendo comida en la mesa para sus familias no les importaban esas reflexiones, a pesar de que la misma compañía sigue teniendo planes para llevarse a México otras dos plantas de Indiana que costarán 1.300 empleos. Para la nueva figura del populismo mundial lo que importaba era poder vender a sus votantes y a los que no lo son que cumple con sus promesas de campaña. Fue en febrero cuando un empleado grabó en su teléfono el anuncio que les hizo la empresa de cerrar la planta y lo colgó en internet.

Puestos de trabajo

Millones de personas lo vieron, incluyendo Donald Trump, que lo convirtió en línea de ataque sobre cómo iba a evitar que se fueran más puestos de trabajo al extranjero. Sólo que entonces prometía castigar a la empresa con un impuesto por cada pieza fabricada en México y en lugar de eso le ha dado un recorte de impuestos.

Greg Hayes, el consejero delegado de United Technologies, propietaria de Carrier AC, alabó ayer las habilidades de Trump. En un inusual movimiento que ha puesto nerviosos a los observadores políticos, el presidente electo se involucró personalmente en las negociaciones, facilitadas por su vicepresidente, Mike Pence, que es gobernador del Estado en el que Carrier opera desde los años 60. «Hizo justo lo que dijo que iba a hacer: Cogió el teléfono y habló con él de tú a tú para contarle sus planes de eliminar regulaciones y devolver el brillo a la economía estadounidense, yo estaba en la habitación», contó Pence. «Antes incluso de ser investido presidente ya ha dado muestras de liderazgo».

Trump le añadió color: «Me dijo que ojalá que hubiera ocurrido esto antes, porque ya tenía la fábrica casi construida en México, y le dije: 'No me importa. Alquílala, tírala, haz lo que quieras».

El acuerdo es una gran pancarta que agitar ante las masas obreras durante la Gira de Agradecimiento por los Estados 'brexit' que inició ayer en Ohio, seguida de Iowa y Michigan. «Ya no se van a ir más compañías de EE UU, creedme», les prometió Trump, «porque les vamos a bajar los impuestos corporativos, que pasarán de ser los más altos del mundo a uno de los más bajos, y lo más importante, vamos a eliminar las regulaciones que las asfixian».

En este, su primer acto público desde que fue elegido presidente, Trump reiteró su promesa de construir el muro, «creedme, va a ser una frontera muy segura. Seguirá viniendo gente, pero a través de un proceso legal. Lo que no van a venir son drogas».

No todos estaban contentos. El concejal de Indianápolis Jared Evans agradeció la oportunidad de mantener el trabajo de un millar de familias, pero manifestó su rechazo a dar «asistencia pública» a empresas que rebozan beneficios y en las que sus consejeros delegados ganan cien millones de dólares. «Esta gente va a tener una grandes Navidades, que es lo que importa», zanjó Trump.