La Rioja

Una alianza 'antibrexit' emerge en Richmond Park

Sara Olney, la candidata 'amarilla', el color liberal-demócrata, hace campaña en Richmond. :: J. Tallis / afp
Sara Olney, la candidata 'amarilla', el color liberal-demócrata, hace campaña en Richmond. :: J. Tallis / afp
  • La elección en un distrito del suroeste londinense enfrenta a los bloques que hoy dividen a la clase política británica

richmond-upon-thames. Las condiciones ideales para la experimentación política se dan en la circunscripción de Richmond Park, un lugar de paisaje idílico y socialmente sin riesgos, cuya representación en el Parlamento de Westminster se han disputado en las últimas décadas conservadores y liberal-demócratas, y que este viernes, tras la elección de hoy, ofrecerá el balance de una batalla entre los bloques del 'brexit' y del europeísmo, que podría definir la política británica en los próximos meses.

Desde la casa familiar de los Goldsmith, en el barrio de Ham, crecido en torno a una mansión real construida en el siglo XVII junto al Támesis, hay que subir una leve pendiente para llegar a Pembroke Lodge, donde creció el filósofo Bertrand Russell, o a White Lodge, donde vivió un breve tiempo infantil la reina Isabel II. Esto es ya el parque de Richmond, el mayor de Londres, con manadas de ciervos, bosques, prados, estanques, jardines y dos campos de golf.

Se desciende por Richmond Hill, donde tienen casa astros del rock (Mick Jagger, Peter Townsend) o de la televisión (David Attenborough), a la calle comercial y, si el agrimensor de la circunscripción electoral no quiere caminar hasta sus límites, en el maravilloso jardín botánico de Kew, puede detenerse en el teatro Orange, donde se representa ahora 'Sheppey', una comedia moral de Somerset Maugham.

Una de las protagonistas de la obra dice, en el desbarajuste que causa la austeridad moral del patriarca de una familia a la que le ha tocado la lotería, que la gente respetable alcanza esa condición a la que ella aspira precisamente porque sospecha que los demás humanos son horribles. Y algo de ese retorcido carácter ha infectado la política británica después del referéndum europeo, y también la de una de sus circunscripciones más ricas.

«Out-out-out!»

Hasta ahora, el hecho político más memorable en esta comarca del suroeste de Londres ocurrió, en 1997, en la vecina circunscripción de Putney, donde el multimillonario fundador del Partido por el Referéndum, sir James Goldsmith, celebró con palmas y gritos -«out, out, out!»- que los pocos votos que él había logrado como candidato de su partido causaran la derrota del ministro conservador, David Mellor, símbolo del fin de una era 'tory'.

Aquella furia festiva del billonario cosmopolita, activo en la política de Francia y Reino Unido para oponerse a la centralización europea, al libre comercio global y a la industrialización de la agricultura, era insensata, porque, como ha demostrado la historia, era más probable que convocase un referéndum sobre la UE un gobierno conservador que el laborista de Tony Blair que ganó aquellas elecciones. Pero la irrupción de un grupo euroescéptico que restaba votos a los 'tories' fue el embrión de las carcajadas actuales de Nigel Farage y de su más populista UKIP, y de la deriva británica.

Los conservadores recuperaron el escaño de Putney en 2005 y el de Richmond Park en 2010. Este lo ganó el joven Zac Goldsmith, hijo del difunto James, que a las ideas de su padre añadió las de su tío, Edward, fundador y patrón de la revista 'The Ecologist'. Una causa ecologista une a Putney y a Richmond con barrios más abigarrados del suroeste de Londres, su oposición a que se construya una nueva pista en el vecino aeropuerto de Heathrow, ruidoso y contaminante.

El Gobierno ha dado su sí preliminar a la expansión -buena noticia para la española Ferrovial, accionista mayoritaria de Heathrow-, pero provocó la inmediata dimisión de Goldsmith. Hoy se presenta a la reelección como independiente para oponerse a la tercera pista en el Parlamento. El Partido Conservador no tiene una mayoría holgada en los Comunes y para evitar riesgos de reducirla pide el voto para Zac, como también lo pide el UKIP.

Asoma Blair

El único partido que puede arrebatar el escaño a Goldsmith es el Liberal-Demócrata, cuyo líder, Tim Farron, revitaliza a sus electores presentando a los lib-dems como el único partido nacional empeñado en dar la vuelta al 'Brexit'. Los Verdes no se presentan y piden el voto para la candidata 'amarilla' (lib-dem), Sarah Olney. Algunos laboristas quisieron unirse a esa 'alianza progresista' pero la dirección laborista decidió presentar candidato propio.

La estrategia se basa en que un 72% de los votantes del distrito municipal de Richmond votó por la permanencia en la UE. Los liberal-demócratas encabezan hoy el bloque que da la batalla contra el 'brexit', al que se ha sumado tímidamente Tony Blair.