La Rioja

La ofensiva gubernamental en Alepo es «devastadora» para los civiles

Decenas de personas aguardan a los autobuses para abandonar los barrios del este de Alepo. :: George OURFALIAN / AFP
Decenas de personas aguardan a los autobuses para abandonar los barrios del este de Alepo. :: George OURFALIAN / AFP
  • La ONU denuncia el desplazamiento forzoso de 16.000 personas que huyen de los combates y critica con dureza a las partes en conflicto

El mapa de Alepo ha cambiado de manera drástica tras los últimos avances de las fuerzas leales al presidente sirio Bashar el-Asad y las consecuencias para los civiles son «devastadoras», denunció el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, Stephen O'Brien. «Informes iniciales indican que hasta 16.000 personas han sido desplazadas, muchas en situaciones inciertas y muy precarias. Si los combates continúan y se expanden en los próximos días, seguramente habrá miles más que no tendrán más opción que huir», añadió a través de un comunicado en el que lamentó que «las partes en conflicto han demostrado una y otra vez que están dispuestas a llevar a cabo cualquier acción con tal de mantener una ventaja militar incluso si eso significa asesinar, mutilar o matar de hambre a los civiles».

Los civiles que escapan de los combates cuentan con la ayuda de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y de la que atiende a la infancia, Unicef, que entregan artículos de primera necesidad, «pero hay que tener en cuenta que se han refugiado en un lugar que también está en guerra, donde caen bombas de forma indiscriminada, con lo que su situación sigue siendo precaria», explicó Jens Laerke, portavoz de la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA). La Media Luna Roja detalló que de las 16.000 personas que han huido de la zona oriental de Alepo en las últimas horas, unas 10.000 se han refugiado en la zona bajo dominio gubernamental, y entre 4.000 y 6.000 en las partes kurdas más al norte. El presidente ruso, Vladímir Putin, principal aliado de Asad junto a Irán, ordenó el envío urgente de hospitales de campaña para «ofrecer asistencia médica a todos los habitantes de Alepo», anunció el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, quien detalló que el primer hospital móvil que enviará su ministerio de Defensa tiene capacidad para un centenar de pacientes y puede atender a 420 personas diariamente.

Falta de apoyo exterior

En menos de una semana el Gobierno sirio ha recuperado el control de los distritos de Masaken Hanano, Jabal Badro y Al Sajour, lo que supone una tercera parte de la zona oriental que controlaban sus opositores desde el verano de 2012. A partir de ahora el avance podría ralentizarse debido a la mayor presencia de civiles en los barrios restantes, pero la situación es cada vez más complicada para unos grupos armados de la oposición que parecen contar con poco apoyo exterior. El enviado especial de la ONU a Siria, Staffan de Mistura, aseguró que aunque esta «aceleración» de la ofensiva militar implica «un cambio de narrativa» del conflicto, la «única solución estable» pasa por un nuevo Gobierno «que incluya al otro bando». Un mensaje directo a Asad y a sus aliados a quienes advirtió de que «una victoria pírrica» no servirá para resolver el conflicto abierto en el país desde el verano de 2011.

El último golpe de las fuerzas de Asad ha sido rápido y no ha encontrado apenas respuesta. Los grupos armados contrarios al régimen echan de menos el respaldo que tenían antes de Turquía, Estados Unidos o las monarquías del Golfo. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, mantiene a sus soldados al norte de Alepo, pero sin pisar la segunda ciudad de Siria, antiguo motor comercial y el lugar llamado a ser la 'capital rebelde'. Erdogan, que a raíz del golpe militar sufrido en verano cambió de estrategia en Siria y se alineó con Putin, aseguró que «entramos ahí para acabar con el régimen del tirano El-Asad que aterroriza con un estado de terror, por ninguna otra razón», según recogió el diario 'Hurriyet'. Unas palabras que no se traducen en hechos ya que el Ejército turco está centrado en la lucha contra los kurdos y el grupo yihadista Estado Islámico (EI) a lo largo de su frontera, y no en combatir a las tropas leales al presidente sirio, que avanzan con firmeza de la mano de Hizbolá y otras milicias chiíes dirigidas por Irán.