La Rioja

La Caravana hace el viaje de vuelta

  • Solo dos 'barbudos' escoltarán las cenizas del comandante en el regreso al oriente

Cuando las campanadas anunciaron el primer día de 1959 y Fulgencio Batista anunció en la capital que se iba de Cuba con su familia -y 100 millones de dólares, aunque eso no lo dijo-, en el otro extremo de la isla los jóvenes 'barbudos' que en tres años de lucha habían logrado echarlo del poder bajaron de la sierra y entraron en Santiago, encabezados por Fidel, a celebrar la victoria. Ya de día, en la plaza del Parque Céspedes dijo Castro, interrumpido por los aplausos: «Al fin hemos llegado a Santiago. Duro y largo ha sido el camino, pero hemos llegado». Y aseguró: «La revolución empieza ahora».

«Qué mejor lugar para establecer el Gobierno de la República que en esta fortaleza de la Revolución (gritos y aplausos); para que se sepa que este va a ser un Gobierno sólidamente respaldado por el pueblo en la ciudad heroica y en las estribaciones de la Sierra Maestra, porque Santiago está en la Sierra Maestra (gritos y aplausos). En Santiago de Cuba y en la Sierra Maestra tendrá la Revolución sus dos mejores fortalezas (aplausos)», afirmó en aquel primer discurso victorioso en la capital del oriente de Cuba.

En la madrugada siguiente los guerrilleros se subieron en jeeps y camiones y emprendieron ruta hacia La Habana a acompañados de los vítores de los cubanos en cada kilómetro. Rindieron viaje el 8 de enero con la entrada triunfal en la capital del país.

Fidel llegó acompañado de Raúl Castro, Ernesto 'Che' Guevara, Camilo Cienfuegos, Juan Almeida y Ramiro Valdés; eran los jefes guerrilleros más destacados de movimiento 26 de Julio. Vestidos de verde olivo y armas en ristre..

Hoy solo Raúl, 86 años, y Ramiro Valdés, 84 años, harán el viaje inverso junto a las cenizas del líder en el recorrido de despedida.

Como en aquel viaje de oriente a occidente, cuando los comandantes toman posiciones para escoltar a Fidel. La marcha es lenta. A su paso salen hombres, mujeres y niños. Algunos, imbuidos del fervor patriótico y revolucionario, se suben a los camiones con lo puesto para acompañar a los 'barbudos'. «Viva Fidel Castro», «Viva Cuba libre» se lee en algunas pancartas.

La paloma en el hombro

La Caravana de la Libertad ha salido de Santiago por el camino viejo que lleva al santuario del Cobre, donde se venera a la Virgen de la Caridad, patrona de Cuba y toma luego la Carretera Central. Pasa por Palma Soriano, Jiguaní y Santa Rita. Se detiene en Cautillo y Bayamo. El 3 de enero llega a Holguín y cruza hacia el sur para llegar a Las Tunas antes de seguir a Camagüey, donde entra en la mañana del día 4, para proseguir por una carretera que se mantiene casi como entonces hasta Ciego de Ávila. De allí continúa a Sancti Spiritus y Santa Clara. Baja hasta Cienfuegos, y sube a Manacas, Colón, Matanzas y Cárdenas antes de entrar en La Habana en una columna escoltada por otros coches.

Fidel para brevemente en el palacio presidencial, sigue victorioso por el ahora famoso Malecón hasta la fortaleza de Columbia, el cuartel más grande que después se convirtió en escuela. Habla ante un inmenso gentío que se queda arrebatado cuando una paloma blanca se le posa en el hombro. Algunos lo tomaron por la confirmación de que, como decía Almeida, «era el enviado de Cristo». Había nacido el mito cuya vida terrena se apagó el 25 de noviembre de 2016, pero cuya luz, dicen los fidelistas, «iluminará para siempre».