La Rioja

Cuba asimila la muerte de Fidel y prepara su despedida

Un hombre se traslada por una calle de la ciudad en un pequeño remolque por La Habana. :: efe
Un hombre se traslada por una calle de la ciudad en un pequeño remolque por La Habana. :: efe
  • El Memorial José Martí, en la plaza de la Revolución, abre hoy sus tres accesos para el homenaje popular

Poco a poco, Cuba asimila la muerte de Fidel Castro. Lo hace con tristeza y en silencio. Una mudez sorprendente en esta ciudad ruidosa, bullanguera y donde la constante música, que corre por las venas como el plasma y se escucha a todo volumen desde la mañana hasta la noche, ha dejado de sonar. Sin actos oficiales hasta hoy, la noche del sábado un grupo de estudiantes organizó una vigilia en la Facultad de Derecho de la Universidad habanera, la misma donde se licenció el hijo, ilegitimo hasta que cumplió 20 años, del gallego Ángel Castro y la cubana Lina Ruz. Ciudadanos anónimos han encendido en esquinas y portales velas en homenaje improvisado del que muchos consideran un «padre».

En la plaza de la Revolución, escenario de tantos desfiles, tantos discursos, de las misas de los Papas, y del Concierto por la Paz ideado por Juanes y otros artistas internacionales, junto al sonido del viento se escuchaban los martillazos y el chocar de algunos hierros manipulados por operarios que trabajan preparando los tres accesos al Memorial José Martí, donde hoy y mañana cubanos y extranjeros puedan dar su último adiós al hombre carismático, amado y odiado, que gobernó 57 años en la mayor de las Antillas y supo colocar a esta isla caribeña y comunista en el mapa geopolítico internacional.

Los seis canales de televisión emiten simultáneamente los mismos programas sobre hechos de la vida de su histórico líder y testimonios de personas, conocidas y desconocidas, rememoran momentos compartidos. Desde la pequeña pantalla se informa de cómo van a ser los próximos siete días que restan de duelo nacional para homenajear al que siempre será para la mayoría de los cubanos 'El Comandante'.

Este lunes, cuando a las 9:00 horas (las 15:00 en España) se abran las puertas del obelisco que se eleva delante del conjunto de edificios que albergan el Consejo de Estado, sede del Gobierno, se dispararán al mismo tiempo en la capital cubana y en Santiago 21 salvas de artillería. Igual sucederá el día 4, cuando en esa ciudad del oriente del país las cenizas del expresidente cubano sean inhumanas en el mausoleo del Cementerio de Santa Ifigenia donde reposan los restos de José Martí, el héroe nacional y Apóstol de la Patria, que murió en combate luchando contra las tropas españolas por la independencia de Cuba. Además, una salva de cañón resonará cada hora hasta el día 3 desde las seis de la mañana a las seis de la tarde en ambas ciudades.

En La Habana, el tráfico será interrumpido y habrá prohibición de aparcar en numerosas calles de los alrededores hasta que el día 30 salga la caravana con las cenizas del dirigente comunista que falleció a los 90 años, diez años después de haber renunciado al poder por razones de salud. Mientras llegan las honras fúnebres, las tiendas están abiertas, los restaurantes funcionan con un horario reducido, está prohibida la venta de bebidas alcohólicas y las actividades laborales se desarrollaran con normalidad.

Algunos temen que tras el fallecimiento de Fidel la revolución se diluya. Días antes de la noticia, dirigentes de barrio conminaban a los vecinos a mantenerse alerta para contener la posible contaminación ideológica por la avalancha de visitantes extranjeros, especialmente de Estados Unidos. Por eso se han alzado voces invitando a mantener su legado.

Prietas las filas

Una es la del expresidente de la Asamblea Nacional Ricardo Alarcón. «La obra revolucionaria de Fidel continuará viva pero sólo perdurará si cada uno de las cubanas y cubanos somos capaces de hacerla eterno en nuestros corazones y creo que así será, porque confío en nuestro pueblo», expresó. El exdiplomático tiene esperanza en que los cubanos siguen el ejemplo de lucha y perseverancia de quien «no se satisfacía con lo mal hecho o no se contentaba con hacer las cosas a medias porque ponía alma, corazón y vida para llevar adelante la obra de la revolución». «Ese es el compromiso que tenemos los cubanos para que nuestro país siga siendo lo que es hoy», resumió Alarcón.

El alfabetizador Leonardo Aguilar afirmó que la muerte de Fidel es un hecho terrible pero cree garantiza la continuidad del sistema político. «Aquí se queda Raúl, y con él los jóvenes, y todo el pueblo, para mantener viva la llama de la revolución». Para el intelectual y escritor argentino de izquierda Atilio Borón, el dirigente «ha muerto, pero su legado -como el del 'Che' y el de Hugo Chávez- vivirá para siempre. Su exhortación a la unidad, a la solidaridad, al internacionalismo antiimperialista; su reivindicación del socialismo, de Martí, su creativa apropiación del marxismo y de la tradición leninista». En cambio, los representantes de la oposición, a los que el Gobierno continua considerando como mercenarios que trabajan a las órdenes de Estados Unidos para desestabilizar la nación, confían en que sin Fidel la democracia de estilo occidental esté más cerca.