La Rioja

Un piloto en 'pole position'

  • El aspirante a liderar la derecha francesa, padre de familia numerosa, lidera la carrera por el Elíseo

  • François Fillon, el presidenciable galo con más opciones, lleva a la política su pasión por el automovilismo

parís. Loco por el automovilismo, apasionado por los bólidos y piloto aficionado, François Fillon ocupa la 'pole position' en la carrera al Elíseo. Su espectacular remontada en las primarias del centroderecha francés es digna de Jacky Ickx, su modelo para la competición política. El pasado domingo saboreó la victoria en la primera vuelta con una pinta de cerveza entre los suyos, a quienes contó la proeza del piloto belga en las 24 horas de Le Mans, metáfora asumida de su éxito contra pronóstico. «En 1969 Jacky Ickx salió el último y llegó el primero tras ponerse en cabeza en la última vuelta. Es una prueba de resistencia como las primarias», recordó. Tras dar un largo trago, apostilló feliz: «Jamás un participante se había impuesto con solo 120 metros de ventaja sobre su primer perseguidor».

El deporte automovilístico es una pasión temprana por tradición familiar y geográfica. «Cuando era niño vivíamos cerca del circuito. Forma parte de nuestra historia y de mi vida», suele explicar el amante de la velocidad al volante, nieto de mecánico en los boxes de la carrera y hermano de Pierre Fillon, que dirige el Automóvil Club del Oeste, organizador de las 24 horas de Le Mans. Practicantes juntos del alpinismo, el esquí y la bicicleta de montaña, los dos hermanos comenzaron como voluntarios repartiendo los cronometrajes por los stands y terminaron participando en el campeonato de Fórmula 3000, antesala de la Fórmula 1. También han competido en Le Mans Classic, réplica de las 24 Horas con bólidos construidos entre 1930 y 1979.

Nacido en Le Mans el 4 de marzo de 1954, François Fillon es el mayor de cuatro hermanos fruto del matrimonio entre un notario y una historiadora que acostumbraban veranear en el País Vasco francés. Anne Soulet, su madre, fallecida con 80 años en 2012, era oriunda de la localidad vascofrancesa de Ascain, donde la familia tiene una segunda residencia. Su abuela era nativa de Barcus (Zuberoa) y su bisabuelo materno había nacido en Esquiule, aldea donde también se encuentran los ancestros de Martine Aubry, alcaldesa socialista de Lille e hija de Jacques Delors, de madre vasca.

Lejos de su actual imagen seria, formal y rigurosa, el pequeño Fillon fue un estudiante revoltoso, turbulento y hasta gamberro que traía de cabeza a su severo y autoritario padre. Su primera expulsión escolar fue por el lanzamiento de una bomba lacrimógena en plena clase en la escuela diocesana en la que estudiaba. En 1971 volvió a ser expulsado, esta vez del liceo Nuestra Señora de la Santa Cruz, establecimiento de los jesuitas en el que estaba interno. Había encabezado una protesta de un grupo de alumnos en el patio contra un profesor de inglés cuya dimisión exigieron a gritos y con sábanas a modo de pancartas por juzgarlo incompetente. Fue la primera manifestación en la vida de aquel adolescente inquieto que tenía en las paredes de su cuarto retratos del general De Gaulle recortados de las revistas.

Aficionado a los toros

El jefe de scouts católicos con ansias aventureras realizó sus primeros pinitos profesionales en el periodismo. Hizo prácticas en la delegación madrileña de la agencia France Press. El 21 de julio de 1972 le tocó escribir la noticia de la tragedia ferroviaria de El Cuervo (Sevilla), que causó 76 muertos, porque estaba solo en la oficina. Entre sus despachos también figura una semblanza biográfica de Franco, que entonces cumplió 80 años. En aquella etapa española le prendió el gusanillo de los toros, yendo de feria en feria como ayudante del cronista de la agencia. Admirador de Enrique Ponce, en la actualidad procura asistir a las corridas de la temporada veraniega por el sur de Francia.

Ya metido en política como secretario de un diputado local, el veinteañero Fillon conoció a una joven estudiante británica que cursaba Derecho en La Sorbona. De familia de juristas, Penelope Kathryn Clarke nació el verano de 1956 en Llanover, un pueblo de Gales. Se casaron en 1980, por lo civil en Francia antes de la boda religiosa celebrada en la localidad natal de la novia, convertida al catolicismo. Poco tiempo después Pierre, el hermano compañero de deportes, contrajo matrimonio con su cuñada Jane. Cuentan que la doble unión franco-británica emocionó a la mismísima reina Isabel II de Inglaterra.

'Penny' renunció a vestir la toga de abogada para dedicarse a su familia numerosa. Tienen cinco hijos que ya les han dado tres nietos. Marie, de 34 años, y Charles, de 32, son abogados. Antoine, 30, y Edouard, 26, trabajan en las finanzas. Arnaud, quinceañero, es todavía colegial. Lleva el nombre del hermano pequeño de Fillon, que se mató en 1981 a los 18 años recién cumplidos al estrellarse contra un árbol al volante de un coche sin permiso de conducir, un trauma que marcó a toda la familia.

El clan Fillon se reúne los fines de semana en la mansión familiar de Solesmes (oeste de Francia), una casa solariega del siglo XVIII comprada en 1993 y donde se toca diana al alba para alimentar a los caballos. Los domingos asisten a misa en la abadía vecina, célebre por la belleza de sus cantos gregorianos. A mediodía hacen los honores a los platos de la cocina francesa que prepara el cabeza de familia antes de distraerse con un dron en el jardín. Caballero de triste figura, su rictus doliente no es ajeno a una persistente ciática que le obliga a visitar cuatro o cinco veces al año a un osteópata vasco que le pone a punto para arrancar en 'pole' la carrera del Elíseo.

65% es el porcentaje de conservadores que votará por François Fillon en la elección de hoy, según una encuesta de IFOP-Fiducial. Su adversario, Alain Juppé, convencería sólo al 35%.