La Rioja

Fillon, gran favorito de la presidencial anticipada

  • El ex primer ministro de Sarkozy cuenta con su apoyo para derrotar hoy a Juppé en las primarias de Los Republicanos

François Fillon, primer ministro durante toda la presidencia de Nicolas Sarkozy (2007-2012), parte hoy favorito para imponerse a Alain Juppé, jefe del Gobierno en el inicio del mandato de Jacques Chirac (1995-1997), en la segunda vuelta de las primarias del centroderecha francés al Elíseo. A sus 62 años, el preferido de las quinielas defiende una alternancia radical al socialismo gobernante con un programa de ruptura liberal en lo económico y conservador en materia social frente al liberalismo humanista y reformista moderado reivindicado por el alcalde de Burdeos, de 71 años. Los dos se presentan como los mejores baluartes para impedir el asalto de la jefatura del Estado por la ultraderechista Marine Le Pen, de 48 años, en la elección presidencial de la próxima primavera.

Las últimas encuestas vaticinan una holgada victoria de Fillon con entre el 61% y el 65% de los votos tras haber cobrado en la primera vuelta celebrada el pasado domingo una ventaja de casi 16 puntos (44,1% frente a 28,6%). Se beneficiaría de un excelente trasvase de los electores de Nicolas Sarkozy que ofreció pleno apoyo a quien fue su jefe de Gobierno nada más resultar eliminado a las primeras de cambio con solo el 20,7% de las papeletas. Cerca del 80% de quienes apostaron por el expresidente en la primera vuelta votarán ahora por Fillon mientras que apenas el 20% lo hará por Juppé, auguran los sondeos.

La desaparición de Sarkozy del escenario plantea un interrogante sobre el comportamiento que tendrán los intrusos izquierdistas y ultras en una consulta que se perfila como una final anticipada de la presidencial de 2017. Según los estudios demoscópicos, unos 600.000 simpatizantes de izquierda y 300.000 partidarios del Frente Nacional participaron en la primera ronda. Los primeros ejercieron un masivo voto 'antiSarko' mientras que los segundos repartieron principalmente sus sufragios entre Sarkozy y Fillon.

«No hay señales de que el antifillonismo haya sustituido al antisarkozysmo», observó Jean-Daniel Lévy, director de opinión en la empresa Harris Interactive. Este especialista apuntó en el diario 'Le Figaro' que «mientras el 4% de los simpatizantes socialistas tenía antes de la primera vuelta una buena imagen de Sarkozy, ahora el 20% de ellos tiene una buena imagen de Fillon».

Un estudio de la compañía Opinonway indica que el 10% de los votantes serán hoy de izquierdas, cinco puntos menos que hace una semana, y que el 75% meterá en la urna la papeleta de Juppé. Este respaldo al candidato sobre el papel más progresista quedará compensado por el 74% de intenciones de voto a Fillon detectadas entre el 11% de electores ultras.

En el final de su campaña Juppé acudió a la tumba del general De Gaulle en Colombey-les-Deux-Eglises antes de proclamarse defensor del modelo social francés en su último mitin, celebrado en Nancy. «Hoy se dibujan dos visiones diferentes de la reforma: una calificada de híper-liberal, que corre el riesgo de dislocar el cuerpo social por su brutalidad, y luego la mía, a la que llamo liberalismo humanista», planteó.

Fillon cerró la campaña en París, en la emblemática Puerta de Versalles, donde Chirac fundó el movimiento neogaullista en 1976. «Se comprende el asombro de la izquierda, que no tolera más que una derecha, la que baja la mirada antes sus lecciones de moral», dijo antes de presentarse como el mejor candidato para derrotar a «la firma Le Pen, que quiere una derecha acomplejada y hecha trizas».