La Rioja

El Brasil del descontento toma las calles

Mujeres brasileñas protestan contra el Gobierno de Michel Temer en Río de Janeiro. :: R. Moraes / reuters
Mujeres brasileñas protestan contra el Gobierno de Michel Temer en Río de Janeiro. :: R. Moraes / reuters
  • La oposición, con Lula a la cabeza, sindicatos y movimientos sociales se manifiestan hoy en Sao Paulo contra el Gobierno de Temer

El último escándalo político en Brasil, que se llevó por delante a un poderoso ministro del gabinete de Michel Temer -otro más- amenaza con añadir más dinamita a una crisis económica y social que ya suma dos años y que mantiene al país estancado y en conflicto permanente. Pese al clima de hostilidad, el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, insistió ayer en que no hay «ningún motivo» para un 'impeachment' contra Temer, una afirmación compartida por su par en el Senado, que también considera que los escándalos no afectan al Ejecutivo.

Pero el sólo hecho de que los brasileños asistan a una nueva amenaza de enjuiciamiento del presidente que sustituyó hace solo seis meses a la destituida Dilma Rousseff expresa la erosión que han sufrido las instituciones de Gobierno y el abuso de sus mecanismos de depuración. También manifiesta las dificultades que tiene el Ejecutivo para conducir el barco en medio de una tormenta que no cede. Temer no fue elegido presidente, era el vicepresidente de Dilma. Si fracasa en su objetivo de conseguir que la economía arranque, los conflictos se multiplicarán. Esta semana el Senado debate una polémica enmienda constitucional propuesta por el Gobierno para poner un techo al gasto público en los próximos 20 años. La medida, aprobada ya por los diputados, no cuenta con el apoyo popular.

Entretanto, el malestar se manifiesta en la calle casi a diario. Hoy, partidos de la oposición, centrales sindicales y movimientos sociales se movilizaran en Sao Paulo en una protesta a la que también asistirá el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva. El acto, que se prevé multitudinario, es el corolario de una serie de manifestaciones callejeras durante todo noviembre.

Por otra parte, más de 1.200 escuelas secundarias y casi dos centenares de universidades de todo el país están ocupadas por estudiantes que rechazan los recortes en educación previstos por la enmienda. La rebelión es producto de los ajustes que exige una economía que no termina de crecer. En 2015, la actividad económica cayó un 3,8%, mientras que este año se prevé un descenso del 3,5% y para el próximo, las previsiones oficiales que atisbaban un tibio rebote del 1,6%, ahora se corrigen a la baja. El Estado de Río de Janeiro y el de Río Grande do Sul ya han declarado el Estado de 'calamidad financiera' que los habilita a suspender el pago a proveedores y a frenar la entrega de pertrechos a las policías. También les permite reducir los salarios de los empleados públicos. En Río, las medidas de ajuste adoptadas por el gobernador están provocando protestas casi cotidianas, algunas sofocadas con una represión muy violenta. El Ministerio de Hacienda convocó este mes a todos los gobernadores y les prometió asistencia, pero a cambio les exigió más recortes.

Malestar

Temer proyecta así disminuir el crecimiento del déficit, que pasó de 9.848 millones de dólares en 2014 a casi 52.000 millones este año. La deuda pública, a su vez, está en niveles récord, equivalentes al 71% del PIB. La recesión también está teniendo un fuerte impacto en el empleo; la tasa de paro casi se ha duplicado en tres años.

Como es lógico, el índice de confianza del consumidor ha caído y con él las ventas y toda la economía. En este escenario, el escándalo generado por un presunto tráfico de influencia que involucró al ministro de la Secretaría de Gobierno y que salpicó incluso a Temer, no hace más que acentuar el malestar social. Temer lo sabe y por eso convocó ayer a sus colaboradores más cercanos a una reunión de emergencia en Brasilia.