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Françoise Hollande. :: AFP
Françoise Hollande. :: AFP

«Hollande confiesa que ha matado»

  • El Parlamento francés rechaza la destitución del presidente por revelar en un libro que ordenó el asesinato de cuatro jefes yihadistas

parís. El Parlamento francés rechazó ayer una iniciativa de la oposición conservadora para destituir al presidente socialista, François Hollande, por haber divulgado operaciones militares catalogadas como secreto de Defensa. El jefe del Estado y de los Ejércitos ha confesado en un libro haber ordenado a sus servicios de operaciones especiales el asesinato de por lo menos cuatro terroristas yihadistas. En paralelo, la Fiscalía de París ha abierto diligencias por la publicación en el diario 'Le Monde' de un plan confidencial de bombardeos a Siria facilitado por Hollande a dos periodistas, autores también del libro de marras.

'Un presidente no debería decir eso', publicado en octubre, recoge las confidencias realizadas por Hollande en sesenta entrevistas mantenidas entre abril de 2012 y julio de 2016 con los periodistas Gérard Davet y Fabrice Lhomme. Entre las revelaciones, grabadas y no desmentidas, destaca la realización de operaciones 'Homo' (por homicidio) de ejecución extrajudicial de líderes terroristas por los comandos especiales de los servicios de información exterior de Francia, la DGSE (contraespionaje). «He decidido cuatro por lo menos», confiesa a los autores, quienes dicen haber recibido la lista de objetivos. Es probable que entre las eliminaciones figure la del jefe islamista somalí Ahmed Abdi Godane en septiembre de 2014.

A raíz de la publicación del libro, el diputado de Los Republicanos Pierre Lellouche promovió por primera vez en Francia un procedimiento de destitución del presidente al amparo del artículo de la Constitución que la permite en caso de incumplimiento de sus deberes incompatible con el ejercicio de su mandato. La moción, firmada por 79 parlamentarios, menciona que Hollande también desveló a sus interlocutores secretos como sus conversaciones con Obama y Putin, el plan de bombardeos franceses en Siria o el pago de rescates por rehenes, y hasta les permitió asistir en directo a un diálogo telefónico con el primer ministro griego.

La oposición admite que las confesiones serían comprensibles en el marco de unas memorias redactadas diez o veinte años después de los hechos por un exjefe del Estado. Pero las considera «intolerables e incluso peligrosas cuando Francia está en guerra» contra el terrorismo. Además, recuerda que la revelación de secretos de la defensa nacional por toda persona obligada a guardarlos está castigada en el Código Penal con siete años de prisión y 100.000 euros de multa.

Como era de esperar, la iniciativa fue desestimada ayer por la Mesa de la Asamblea Nacional, por ocho votos a favor y trece en contra, gracias a la mayoría de la izquierda en la Cámara. Lellouche criticó una decisión «previsible pero no menos escandalosa» que va a impedir arrojar luz sobre «el detalle de las informaciones transmitidas por François Hollande a los periodistas».

Tampoco es fácil que prospere la denuncia por Eric Ciotti, otro diputado conservador, de la divulgación del plan de guerra en Siria, ya que el presidente goza de inmunidad penal total por los hechos cometidos en el ejercicio de sus funciones. De momento, la Fiscalía de París, que todavía no ha encargado el caso a ningún servicio policial, se ha limitado a preguntar al Gobierno si el documento publicado está clasificado como 'secreto defensa'.

Se trata de los ataques aéreos planificados contra el régimen sirio en el verano de 2013 y anulados a última hora a falta del aval de Estados Unidos. En el extracto revelado se indica que aviones Rafale destacados en Abu Dabi debían disparar cinco misiles de crucero Scalp contra bases militares sirias en caso de luz verde del presidente francés. Fue publicado por 'Le Monde' el 24 de agosto en una noticia titulada 'El día en que Obama dejó tirado a Hollande'.