La Rioja

El 'casting' de Trump para la Casa Blanca

Trump se entrevistó el fin de semana con Kris Kobach, su asesor de inmigración durante la campaña electoral. :: D. Angerer / AFP
Trump se entrevistó el fin de semana con Kris Kobach, su asesor de inmigración durante la campaña electoral. :: D. Angerer / AFP
  • El nuevo presidente electo despacha a los aspirantes a ministros como en su concurso de televisión

Hace tiempo que Donald Trump saltó de la parrilla de NBC a la actualidad mundial, donde el pastel de audiencia es mucho mayor. Ahora que tiene que asignar 6.000 puestos de trabajo en la Casa Blanca y todas las carteras de gobierno el concurso presidencial ha superado a la pequeña pantalla y los 'ratings' siguen subiendo.

Cada día una ristra de políticos se cruza en los ascensores dorados de la Torre Trump o en su campo del golf, si es fin de semana. Trump despacha a izquierda y a derecha en esa sala de conferencias que sirvió de escenario para su reality 'The Apprentice' y al final del día, como en el concurso que el productor Mark Brunette exportó a los cinco continentes, se puede ver a uno de los aspirantes salir por la puerta giratoria con su maleta a cuestas y dar unas declaraciones lacónicas a la cámara. «Creo que soy el mejor candidato para el puesto, pero sé que hay muchos buenos», dijo ayer el exsenador de Massachusetts Scott Brown, que aspira a ser secretario para Asuntos de Veteranos. «Le he dejado mi curriculum y él tomará la decisión durante las vacaciones de Acción de Gracias».

Brown ha sido miembro de la Guardia Nacional, se pagó la carrera posando de modelo en las revistas, como las mujeres de Trump, se hizo con el asiento de Ted Kennedy y, lo más importante, irrita profundamente a la senadora Elizabeth Warren, a la que Trump llama Pocahontas por reivindicar raíces indias. Con todo, tiene algo en su contra. Perdió las elecciones contra Warren y a Trump nunca le han gustado los perdedores. Lo suyo es ganar, y está ganando a lo grande, como prometió.

Tan pronto como dio su primera entrevista de televisión a '60 minutes', el programa de CBS que esa noche tuvo 20 millones de audiencia (los últimos Oscars lograron 34), la firma de joyería fina de Ivanka Trump aprovechó la foto de ésta durante la entrevista para promocionar el brazalete de oro y diamantes que vestía: 10.800 dólares + IVA. Como en julio su firma de modas informó pertinentemente de dónde se podía comprar el vestido que lució durante el discurso en la Convención del Partido Republicano.

Parada obligatoria

El hotel de Washington que inauguró el mes pasado en plena campaña es ya la parada obligatoria de los diplomáticos que quieran congraciarse con el nuevo presidente. Los gobiernos de todo el mundo entienden que sería de mal gusto visitarle en la Casa Blanca y contratar otro hotel distinto. Trump Corporations ha aprovechado para solicitar un descuento fiscal para su establecimiento a la misma agencia de gobierno que pronto tendrá bajo su cargo.

Para los Tump la presidencia es una oportunidad de oro para sus negocios, el nepotismo y los conflictos de intereses no están en su vocabulario porque nunca antes se han dedicado a la política, sino a los negocios. Jimmy Carter tuvo que vender su plantación de cacahuetes para evitar cualquier cruce. Trump piensa dejar al cargo a sus hijos.

Ivanka y su marido participaron de su encuentro con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, el primer mandatario que recibido por el presidente electo. Y según 'La Nación', cuando el presidente argentino Mauricio Macri le llamó para felicitarle por la victoria Trump aprovechó para preguntarle por unos permisos que tiene solicitados para construir un edificio en Buenos Aires. Un portavoz de Macri lo niega y dice que la conversación giró en torno a «la excelente amistad que tienen desde hace años». En estos tiempo de redes sociales en las que la realidad televisiva supera a la ficción, el show de Trump es mucho más interesantes que cualquiera de las anteriores transiciones políticas. Trumpsition se ha ganado ya a la audiencia. Según una encuesta de la revista 'Politico', el 46% le ve ahora con mejores ojos que antes de que ganara las elecciones hace dos semanas, un aumento de nueve puntos.

Entre los concursantes que desfilaron ayer por la Torre Trump había viejas caras, como el exportavoz del Congreso Newt Gingrich y el exgobernador de Texas Rick Perry, y nuevas promesas, como la congresista demócrata de Hawai Tulsi Gabber, seguidora de Bernie Sanders. Tiene en común con el nuevo presidente su deseo de no entrometerse en Siria y de oponerse al tratado comercial transpacífico, por lo que su nombre se baraja para una cartera gubernamental.

No compite con Mitt Romney, que, según el vicepresidente Mike Pence, tuvo una gran entrevista con Trump el sábado y está entre los finalistas para secretario de Estado. Al igual que el general de los marines James Mattis, que puede convertirse en Secretario de Defensa pese a haber pinchado durante la invasión de Irak.