La Rioja

La familia Trump no olvida las ofensas

Trump utilizó a Christie como fiel servidor y, tras la victoria, le hizo creer que depositaba su confianza para la transición. :: B. Snyder / Reuters
Trump utilizó a Christie como fiel servidor y, tras la victoria, le hizo creer que depositaba su confianza para la transición. :: B. Snyder / Reuters
  • Chris Christie, escudero del magnate durante la campaña, cae en desgracia por un viejo pleito con su consuegro

LaLa venganza es un plato que se sirve frío. Poco después de que Donald Trump anunciase su candidatura en junio del año pasado se le vio cenando con el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, en cuyo Estado el millonario tiene tres campos de golf y ha quebrado cuatro casinos.

Christie era uno de los favoritos, junto a Jeb Bush y Marco Rubio, para las primarias republicanas. Nadie pensaba que las ganaría Trump y mucho menos las presidenciales. Ni siquiera el propio Trump, que en estas elecciones 'Sin precedentes' -título del libro que preparan tres reporteros políticos de la CNN- confesó a Christie que no pasaría de octubre (del año pasado). El acuerdo fue que el primero de los dos que tirase la toalla apoyaría al otro.

Siete meses después Trump dio la gran sorpresa al ganar las primarias de New Hampshire por las que Christie había apostado. El gobernador de Nueva Jersey quedó el décimo, con el 1.8% de los votos. Suspendió su campaña y se sumó a la del magnate, tras una cena con esposas en la Torre Trump. No debió de ser un plato fácil, a juzgar por la cara que mostraba cuando Trump celebraba su victoria del Supermartes en Palm Beach. Ya entonces este le llamaba 'Chris', mientras él se dirigía al otro como 'Mr. Trump'.

La broma de ese día era que Christie parecía uno de esos rehenes a los que se les obliga a alabar a sus captores en vídeo. Tanto, que tuvo que desmentir que lo fuera. La humillación era continua. En un hangar de Tennessee donde el micrófono quedó abierto, se le oyó al millonario gritar a su subalterno: «¡Ahora súbete al avión y vete a casa! ¡Por allí!», mientras le indicaba otro avión distinto al 747 que le había traído. Un portavoz de Christie sostuvo que el magnate sólo se preocupaba por el bienestar de su amigo, porque le había prometido que ese día cenaría con su familia.

Más difícil fue explicar que se mofase del sobrepeso del gobernador y le ordenase en público contener su apetito. «¡No hay más (galletas) Oreos para ti!», dijo en el acto de recaudación de fondos para la campaña. Christie se 'tragó' todo y cuando llegó la hora en la que Trump meditaba quién sería su vicepresidente, le reclamó el pago por los favores servidos. Es bien sabido que el ahora electo valora más la lealtad que las cualidades, pero Christie creía cumplir los dos requisitos. Según varios periódicos neoyorquinos, su jefe de campaña, Paul Manafort, ya había hablado con el gobernador de Indiana, Mike Pence.

A la voz de Donald Jr., Eric e Ivanka Trump se había sumado con fuerza la de su yerno, Jared Kushner, convertido en su principal asesor. Trump pidió esta semana que estuviera a su lado cuando recibiera los informes de inteligencia que ahora comparte con Barack Obama.

Proceso judicial

Como su mujer, Ivanka, se dice que el yerno de Trump es más conciliador y racional que el presidente electo, pero no ha olvidado lo que Christie hizo a su familia cuando fue fiscal general de Nueva Jersey, el puesto con el que George W. Bush le pagó por sus favores de campaña. El fiscal Christie persiguió ferozmente a Charles Kushner, padre deJared y multimillonario inversor inmobiliario, por los malos manejos de sus contribuciones al Partido Demócrata, a lo que sumó evasión de impuestos, falsos testimonios y presiones a testigos hasta verle condenado a dos años de cárcel. Durante el proceso se encargó de que todo fuera lo más humillante posible.

Charles Kushner salió de la cárcel en libertad provisional a tiempo de asistir a la boda de su primogénito, Jared, con el ojito derecho de Trump, pero la saña contra Christie es parte de la herencia familiar. Cuando hace dos semanas la jefa de gabinete del gobernador Christie fue condenada por crear un gran atasco en el puente de Washington que une Fort Lee (Nueva Jersey) con Manhattan, como parte de una vendetta contra un alcalde, Trump echó leña al fuego al decir que «seguro que Christie también lo sabía». Le había hecho jefe de transición como premio de consolación. El viernes, cuando la realidad electoral se impuso, le reemplazó sin explicaciones.

En estos días todos a los que Christie prometió un puesto en el Gobierno de Trump han sido purgados de la lista. El caso más sonado ha sido el del respetado excongresista Mike Rogers, que había sido 'fichado' para director de la CIA. Como antiguo jefe del Comité de Inteligencia, se le consideraba una de las personas más experimentadas en ese tereno, pero ha sido víctima de lo que su círculo considera la 'purga estalinista' de la familia Trump con todos los que estuvieran cerca de Christie, dijeron a la NBC. Quienes se han acercado al equipo de transición que ahora Trump ha creado con su familia y leales han huido espantados.