La Rioja

«Somos una superpotencia»

El ministro de Asuntos Exteriores británico, Boris Johnson, saluda antes del comienzo de la reunión con sus colegas europeos. :: EMMANUEL DUNAND / afp
El ministro de Asuntos Exteriores británico, Boris Johnson, saluda antes del comienzo de la reunión con sus colegas europeos. :: EMMANUEL DUNAND / afp
  • Los ministros de Defensa y Exteriores de los 28 cierran filas para reforzar la colaboración militar y en seguridad en la UE

  • Mogherini plantea la creación de un fondo común o disponer de un mando de operaciones

bruselas. «Hay potencial, instrumentos y necesidad de profundizar en las políticas de seguridad y defensa. La UE es una superpotencia». La Alta Representante de Política Exterior y Seguridad Común de la Unión Europea, Federica Mogherini, es muy consciente de que el Viejo Continente se encuentra en un momento histórico para decidir qué quiere ser de mayor, cuando quizás Estados Unidos no esté ahí para tapar sus carencias. Llega la era Donald Trump y la UE ya ha comenzado a perfilar sus posiciones. Lo primero y principal es el relato y Mogherini abogó ayer por insuflar ánimo a la tropa al grito de «somos una superpotencia». Sí, habló de «potencial, instrumentos y necesidad», pero no de ambición, y aquí es donde se juega la partida.

Lo llaman 'consejo jumbo'. Congrega a los ministros de Exteriores y Defensa de los 28, que se reunieron ayer por la tarde en Bruselas. Antes, por la mañana, estuvieron sólo los cancilleres, que horas antes habían participado en una cena informal y extraordinaria para analizar la victoria de Trump, que fue bautizada como «la reunión del pánico». Ayer se habló de Irán, Siria o Turquía, pero el tema clave llegó a la tarde, con la presentación por parte de Mogherini de su nueva estrategia global de defensa y seguridad de la UE, que contempla, entre otras medidas, la creación de un fondo que financie gastos comunes, disponer de un mando que coordine las operaciones de defensa o permitir a una avanzadilla de países que lideren proyectos más ambiciosos si existe una mayoría cualificada en el Consejo que lo apoye. «No se trata de crear un ejército nuevo de la UE», zanjó echando por tierra el «sueño» de su jefe y presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker. Él, pese a todo, insiste.

El objetivo no es sacar conejos de dentro de la chistera, sino de optimizar «todo el potencial a los actuales tratados». «No es un trabajo hipotético o teórico de algo que puede ocurrir o no dentro de 50 años. Va de hacer cosas concretas desde mañana, juntos (...) para garantizar una Europa de defensa y seguridad más creíble y más eficaz que hoy porque así lo demandan nuestros ciudadanos».

Respecto a las relaciones con la Administración Trump, los 28 fueron unánimes en tender la mano y colaborar desde el minuto cero con el gran aliado mundial para «fortalecer una relación que está por encima del color político y que no se discute en este lado del Atlántico». Eso sí, en paralelo, Europa no puede quedarse de brazos cruzados. «La UE debe ser útil, fuerte y creíble para la paz y el multilateralismo en el mundo. Ya no es el momento de las reflexiones abstractas sobre la defensa europea, sino de tomar decisiones muy concretas, que puedan tener un impacto inmediato», zanjó la italiana.

Debut de Dastis y Cospedal

Habló de instrumentos, de capacidad, de necesidad y, sí, no mencionó la palabra ambición, el elemento clave. ¿Por qué? Porque salvo las cuatro principales potencias de la futura UE de los 27 (Alemania, Francia, Italia y España), el resto de países siguen albergando demasiados dudas. Eso sí, el compromiso de los cuatro grandes es muy sólido, lo que lleva a pensar que habrá una UE a dos velocidades también en este campo. Algo así como 'quien quiera sumarse, que lo haga, y el que no, que se las apañe'.

Entre el grupo de escépticos, explican fuentes diplomáticas, están, por un lado, los llamados 'neutrales', como Suecia, Irlanda o Austria (no están en la OTAN), y por el otro, los 'atlantistas', que sólo quieren que Estados Unidos siga sacándoles las castañas del fuego. Se trata de un grupo formado por Holanda, Dinamarca, los bálticos y los de Visegrado (Este). «La exigencia de Trump de que gasten más en defensa puede ser contraproducente porque podrían apostar por gastar más en la OTAN y olvidarse de la UE», advierten estas mismas fuentes.

Aquí es donde descansa el principal caballo de batalla de la nueva Europa de la defensa y la seguridad en la que España, como recalcó ayer el nuevo ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, echará el resto en favor de una mayor integración, «como siempre». Fue su debut en el Consejo, al igual que el de María Dolores de Cospedal, con quien compareció en rueda de prensa al final del encuentro. Ambos, aún muy verdes en lo mediático, destacaron el compromiso mostrado «por todos, incluso por los países más reticentes». Por otra parte, la primera gran cita de Dastis en Bruselas sirvió para matener un encuentro «cordial» con su homólogo británico, Boris Johnson, quien pidió verle a solas para conocerse. «Tendremos tiempo de hablar de muchos cosas, como de Gibraltar», dijo.

Johnson fue otra de las estrellas del Consejo por su ausencia en la cena de la noche anterior y por sus palabras en favor de Trump a su llegada, que sonaron a partida estratégica tras la visita del eurófobo Nigel Farage al futuro inquilino de la Casa Blanca en su torre de Nueva York. «Pienso que hay mucho sobre lo que ser positivos y que es muy importante no prejuzgar al presidente electo o a su Administración. Tenemos que verlo como un momento de oportunidad», dijo. Respecto a la Europa de la defensa, reiteró que Reino Unido estará siempre en contra de que se socave o duplique el papel de la OTAN. Londres está de salida del club, pero dará mucha guerra antes de irse.

No se trata sólo de seguridad y defensa. Trump puede convertirse en un caballo de Troya en favor del populismo y el extremismo en Europa, algo que ha puesto previo aviso a las grandes potencias, como Francia. Así lo aseguró su ministro de Exteriores, Jean-Marc Ayrault, quien advirtió del «riesgo del aislacionismo americano porque puede también desarrollar los nacionalismos. Y uno de los grandes peligros del mundo hoy y también en el interior de Europa, es el auge o repunte de los nacionalismos».