La Rioja

Trump ya siembra la discordia con los aliados

Manifestación de detractores del presidente electo de EE UU frente al hotel Trump Internacional, en Las Vegas (Nevada). :: Ethan Miller / AFP
Manifestación de detractores del presidente electo de EE UU frente al hotel Trump Internacional, en Las Vegas (Nevada). :: Ethan Miller / AFP
  • Recibe el eurófobo Farage para desprecio de una UE que buscará evitar que se erija en un caballo de Troya del populismo para el club

bruselas. Esta semana volverá a visitar Europa. Primero, aterrizará en Grecia. Después, irá a Alemania, donde aprovechará para reunirse con los líderes de las otras cuatro grandes potencias europeas (Francia, Reino Unido, Italia y España) en lo que seguro será un triste adiós, el adiós más amargo e inesperado. Vuelve Barack Obama, el aún presidente de Estados Unidos. ¡Ay, Obama! Los corrillos diplomáticos de la UE están de luto por la incertidumbre que provoca el fenómeno Donald Trump, el sucesor, el nuevo hombre más poderoso del planeta que ya ha comenzado a sembrar la discordia con sus aliados europeos, que temen que se erija en un peligroso caballo de Troya dentro del club de clubes de la mano del populismo y la extrema derecha.

Convocados por la Alta Representante, Federica Mogherini, los ministros de Exteriores de los Veintiocho se reunieron anoche en la capital comunitaria para celebrar una cena con motivo de lo ocurrido en Estados Unidos y de cara a la reunión prevista para hoy, a la que además se sumarán los titulares de Defensa. Consejo 'jumbo' lo llaman. Eso sí, ya estaba previsto. Lo extraordinario fue la cena, un encuentro que fuentes diplomáticas definieron como «reunión del pánico». Nada de papeles ni guiones. Se trataba de sentarse en el diván y hacer terapia para afrontar el enésimo 'y ahora, qué', aunque esta vez de impredecibles proporciones históricas.

La UE busca un relato común con el que afrontar este periodo de incertidumbre cerrando filas, como se evidenciará hoy, en lo referido a ese nuevo concepto llamada la Europa de la Seguridad y la Defensa, que no es otra cosa que ponerse las pilas para evitar la excesiva dependencia de Estados Unidos y diseñar un futuro en el que perderá a una de sus dos grandes potencia militar, Reino Unido.

Todo, evidentemente, con la mirada puesta al otro lado del Atlántico, donde las primeras señales emitidas por Trump son contradictorias. De la pesadilla inicial, los aliados pasaron a un moderado optimismo tras su llamada a la unidad y la calma. Sin embargo y aunque el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, llamó a «darle una oportunidad y empezar de cero», sus primeros gestos son preocupantes, como la recepción en su torre de Nueva York a Nigel Farage, líder británico del eurófobo UKIP y alma máter del referéndum del 'brexit' que logró romper la UE de los 28. Es uno de los políticos más odiados por los partidos tradicionales y desde ayer, en el primer pseudolíder europeo recibido por el futuro inquilino de la Casa Blanca.

«Fue un gran honor pasar tiempo con Donald Trump. Estaba relajado y lleno de buenas ideas. Confío en que será un buen presidente. Su apoyo a la relación entre EE UU y el Reino Unido es muy sólido. Este es un hombre con el que podemos hacer negocios», recalcó a su salida. Desde el Gobierno de Theresa May, sin embargo, se apresuraron a señalar que Farage no juega ningún papel diplomático en representación británica y que actúa de forma particular. Pero qué duda cabe que Farage es un experto en jugar al cuanto peor, mejor, y su visita, así como las risotadas de su posado con Trump, son una provocación en toda regla a la que el magnate norteamericano se ha prestado a escenificar sin el menor de los miramientos diplomáticos.

Advertencias a la OTAN

Tal es la complejidad del nuevo tablero geopolítico que el ministro de Exteriores británico, el no menos excéntrico Boris Johson, decidió no acudir a la cena de anoche al considerar que no era necesario, que ya se iban a reunir hoy para hablar de lo que fuese necesario. Si ya iba por libre antes del referéndum del 'brexit', la victoria del 'out', sumada ahora a la Donald Trump, hará de Reino Unido un socio demasiado impredecible para la UE, ya que todos buscarán su hueco en este nueva era trasatlántica.

Hablando de los británicos, ha sido enorme el revuelo provocado en Londres después de que la BBC decidiera emitir ayer una entrevista con la líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, en el llamado Domingo del Recuerdo, cuando se rinde tributo a los soldados británicos caídos en las guerras mundiales. La líder del Frente Nacional y 'hooligan' del método Trump, se felicitó de que lo ocurrido en Estados Unidos tiene un «paralelismo» con lo que puede ocurrir en Francia. «Ha hecho posible lo imposible. Es una victoria del pueblo contra las élites», recalcó. El presentador, por su parte, se excusó argumentando que la entrevista se realizaba porque tiene posibilidades reales de ser la próxima presidenta de Francia en primavera. Lo dicho, Trump como el caballo de Troya del populismo y el extremismo.

Si hay una organización que puede verse seriamente afectada por la llegada de Trump es la OTAN, cuyo secretario general, Jens Stoltenberg, que ayer publicó un artículo de opinión llamando a estrechar los lazos trasatlánticos advirtiendo a Washington, por un lado, de que «ir por separado no es una opción» y exigiendo a los europeos, por el otro, que «asuman su parte de la carga», en una clara referencia al incremento de la inversión que tanto demanda Trump. Y mientras tanto, Obama llega mañana a Europa... ¡Ay Obama!