La Rioja

Donald Trump.
Donald Trump.

LOS INTERROGANTES DE TRUMP

El martes por la noche, el pueblo estadounidense se fue a dormir en un país y se despertó en otro distinto. Como millones de personas tuvieron que aclararse los ojos ante la improbable visión del presidente electo Donald Trump. América y el resto del mundo se están preguntando cuánto cambiará Estados Unidos y en qué direcciones. Ocho años después de hacer historia eligiendo al primer presidente de color del país, los americanos han votado por un alejamiento aún más radical de las tradiciones. Esta vez, el cambio prometido por Trump parece la imagen inversa de la visión de unidad, tolerancia y cooperación ofrecida por Barack Obama.

Incluso con la saturación de la cobertura mediática, sabemos mucho más acerca de la personalidad de Trump que de su programa para el gobierno o su habilidad para llevarlo a cabo. El carácter extravagante y escandaloso que ha creado durante toda su vida estando en el centro de atención dominó su campaña. Como aprendí mientras trabajaba en un reciente documental sobre él, Trump ha cultivado este personaje desde su infancia. El muchacho al que su millonario padre le enseñó a ser un «asesino», el que pasó décadas en la búsqueda implacable de la riqueza y la fama, utilizó la exageración y la provocación para hilar fantasías sobre el éxito desde su imperio inmobiliario hasta los realities de televisión. Incluso su edificio emblemático, la torre Trump de Nueva York, es un reflejo de su método: Trump infló el número de plantas del edificio para que el edificio de 58 plantas se publicitase como uno de 68.

Esto lo sabemos. Lo que no sabemos es cómo el estilo agresivo y ambicioso de Trump se trasladará a sus políticas o estilo de gobierno. Él es el primer presidente en la historia de EE UU sin experiencia en un cargo público o en las fuerzas armadas. Sus consejeros más cercanos y constantes parecen ser sus hijos. Se vanagloria de su firmeza, pero su criterio ha sido variable y errático.

En su primer día de trabajo, el presidente Trump tendrá el poder de eliminar rápidamente órdenes ejecutivas del presidente Obama relativas a la protección de inmigrantes frente a la deportación. Tendrá el poder de cumplir su amenaza de lanzar una investigación sobre Hillary Clinton, un movimiento sin precedentes en la política estadounidense. Con un Congreso republicano, Trump será capaz de moverse rápidamente para derogar el programa de salud de Obama, recortar impuestos y dar la vuelta a las regulaciones sobre negocios e industria, incluyendo los controles ambientales.

Pero hay una menor certeza sobre cómo cumplirá sus grandes promesas de renegociar los acuerdos comerciales internacionales, retirarse de los compromisos de EE UU con la OTAN y otros tratados, impedir que los musulmanes ingresen en el país o construir un muro en la frontera con México (forzando a México a pagarlo). Encontrará oposición no sólo por los demócratas en estas cuestiones/materias, sino por los principales miembros de su propio partido.

Al igual que las incertidumbres que rodean a una presidencia de Trump, los resultados electorales plantean profundas preguntas sobre lo que sabemos sobre la sociedad estadounidense. Incluso más que con el voto del 'brexit', los medios y los encuestadores se equivocaron terriblemente prediciendo el resultado. Aunque el presidente Obama está en la cima de su popularidad en el cargo, su legado ha sido rotundamente repudiado. El país registró una participación récord de votantes para apoyar a un candidato que violaba los tradicionales límites de la decencia, apelando abiertamente al racismo, el miedo a los extranjeros y el odio a los musulmanes. Después de una sensacional cobertura de los supuestos ataques sexuales de Trump y viles comentarios destinados a las mujeres, ¿qué significa que la mayoría de las mujeres blancas hayan votado por Trump?

Se sabe que los estadounidenses están amargamente divididos. Hillary ganó el voto popular nacional pero perdió los totales estatales que determinan el resultado. El resentimiento y la ira de los votantes blancos de clase obrera en zonas rurales y antiguas áreas industriales es ahora la fuerza más poderosa en la política estadounidense. Ellos culpan a la globalización por quitarles sus empleos y hacer llegar nuevos inmigrantes. Aborrecen a las élites liberales a quienes ven cosechando los beneficios de un sistema global que los dejó atrás. Estos votantes, que una vez fueron el núcleo del Partido Demócrata, han votado por Trump por un margen de más del 40%. Cuando Hillary Clinton los perdió, perdió las elecciones.

Para España y el resto del mundo, la victoria de Trump conlleva sus propias incertidumbres e ironías. La perspectiva de una nueva era de aislacionismo estadounidense es tan desestabilizadora como las intervenciones de eras anteriores. La admiración de Trump por Vladímir Putin podría transformar a EE UU en un aliado poco fiable y un adversario impredecible. Su rechazo a la globalización proyecta sombras sobre el futuro de la economía más grande del mundo. Como presidente, las audaces y temerarias promesas de Trump se enfrentarán ahora a las instituciones de la democracia estadounidense. Esta es la próxima contienda. Pero esta semana los votantes se acercaron hasta el borde de lo desconocido. Y luego pasaron por encima.