La Rioja

El Papa advierte al presidente electo de que «quiero entender los sufrimientos que causa»

Al papa Francisco parece que no le gusta demasiado Donald Trump. Aunque al poco de conocerse su victoria el Vaticano aseguró por boca del secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, que le deseaba un gobierno «verdaderamente fructuoso», animándole a que trabajara para superar «la grave aflicción y conflicto» que sufre el mundo, la posición personal de Jorge Mario Bergoglio es algo menos institucional. En una entrevista publicada ayer por 'La Repubblica' (aunque realizada el lunes, dos días antes de la victoria de Trump), el Pontífice responde así cuando el fundador del diario italiano, Eugenio Scalfari, le pregunta por su opinión sobre el republicano: «No doy un juicio sobre las personas ni sobre los políticos, quiero sólo entender cuáles son los sufrimientos que sus modos de proceder causan a los pobres y a los excluidos».

No es la primera vez que Francisco muestra la poca gracia que le hace el presidente electo estadounidense. Saltan a la vista las distintas inquietudes que tiene el líder católico respecto al flamante hombre más poderoso del mundo.

El pasado 17 de febrero, en el vuelo de regreso a Roma tras su viaje a México, un periodista le recordó al Papa que Trump había dicho de él que era «un político» e incluso «un títere» al servicio de la política migratoria del Gobierno mexicano, preguntándole si un católico podía votar al candidato republicano. Francisco le concedió el beneficio de la duda y comentó que había que ver «si ha dicho estas cosas», pero dejó claro que «no es cristiano» quien piensa sólo «en hacer muros, sea donde sea, y no hacer puentes». También comentó el Papa que «no se metía» en recomendar votar por uno u otro candidato a la Casa Blanca.

Sus palabras parece que tuvieron poco impacto entre los votantes católicos estadounidenses, aunque Trump no fue el pasado martes el candidato más votado. Según los sondeos a pie de urna, entre los evangélicos arrasó, pues alcanzó el 81% de los votos. Probablemente pesó entre estos colectivos la postura claramente a favor del aborto mantenida por la derrotada aspirante demócrata, Hillary Clinton.

No es descabellado pensar que Bergoglio vaya a echar de menos a Barack Obama, con quien ha mantenido una gran sintonía personal, manifestada sobre todo en la labor del Papa como mediador entre Estados Unidos y Cuba para que normalizaran sus relaciones.