La Rioja

El este de Alepo se queda sin comida

Un miembro de las fuerzas progubernamentales sirias camina entre escombros en uno de los distritos más dañados de Alepo :: afp
Un miembro de las fuerzas progubernamentales sirias camina entre escombros en uno de los distritos más dañados de Alepo :: afp
  • Las últimas raciones disponibles se han repartido ya entre las 250.000 personas cercadas en la ciudad siria, advierte la ONU

Se suceden los llamamientos de urgencia de Naciones Unidas sobre la situación extrema de los 250.000 habitantes de la parte oriental de Alepo, pero nada cambia en la segunda ciudad de Siria, dividida desde el verano de 2012. El Ejército de Siria y Rusia cercan los barrios bajo control de los grupos armados de la oposición en los que los trabajadores humanitarios repartieron las últimas raciones de comida disponibles, según advirtió el asesor humanitario del organismo internacional, Jan Egeland. El Gobierno sirio rechazó una petición de la ONU de enviar ayuda durante noviembre, pero Egeland confía en un cambio ante la situación de «suma urgencia» para poder «evitar una catástrofe».

El organismo internacional pide a todas las partes que autoricen durante al menos 72 horas el tránsito de convoyes con alimentos y medicinas en condiciones de seguridad y que después detengan las hostilidades «varios días y varias noches», para poder hacer las distribuciones y las evacuaciones. «Alrededor de 300 enfermos y heridos requieren evacuación médica», precisó Egeland.

De momento las únicas «pausas humanitarias» son las que concede Rusia de forma aislada, ventanas de apenas diez horas que no han sido de demasiada utilidad. Los rusos y el Gobierno de Damasco piden a los civiles que salgan y, según un sondeo realizado por el Alto Comisionado para los Refugiados (Acnur), el 44% de quienes respondieron quieren marcharse si hay una ruta segura de salida, mientras que el 40% quieren quedarse. Se realizaron 400 entrevistas a vecinos de la zona oriental sobre la que Rusia ya ha anunciado que lanzará un fuerte ataque de manera inminente, una operación que los medios sirios han bautizado como «tormenta del norte». «Los que quieren quedarse bien no saben de ningún lugar seguro al que ir, quieren quedarse con los miembros de su familia, no pueden permitirse el coste de trasladarse, o temen que no serían capaces de regresar a sus hogares», precisó el estudio elaborado por Acnur.

El Gobierno de Bashar el-Asad emplea en Alepo la misma estrategia que ya usó en Homs, la conocida como cuna de la revolución, y golpea desde el aire y cerca las zonas opositoras para presionar a los grupos armados e intentar que salgan de esas zonas.

A diferencia de lugares cercados como Deir Ezzor, ciudad al este del país, cerca de la frontera de Irak y con fuerte presencia del grupo yihadista Estado Islámico (EI), en Alepo la ONU no puede lanzar ayuda desde aviones debido a que «es una zona densamente poblada», lamentó Egeland.

Desplazados de Raqqa

La batalla por Alepo discurre al mismo tiempo que las Fuerzas democráticas Sirias (FDS) avanzan hacia Raqqa, capital del califato en Siria. La ofensiva de esta coalición de fuerzas liderada por los kurdos y que cuenta con el respaldo de Estados Unidos no ha cumplido su primera semana y ya ha provocado el éxodo de al menos 5.000 civiles, según informó la portavoz de las FDS, Jihan Sheikh Ahmed, a la agencia AFP. Los desplazados escapan de los combates que se endurecen conforme la batalla se aproxima a Raqqa.

En medio de la guerra, Palmira proporcionó ayer una buena noticia al saberse que las autoridades sirias han recuperado un grupo de estatuas funerarias que estaban en paradero desconocido en la ciudad monumental. El director de Museos de la Dirección General de Antigüedades, Ahmad Dib, dijo a la agencia Efe que estatuas fueron halladas en un edificio que en su día sirvió de cuartel del Estado Islámico en la población, situada en el este de la provincia central siria de Homs.