La Rioja

Entre la sorpresa y la resignación

Sorpresa o resignación
  • Los riojanos residentes en EEUU valoran el triunfo de Trump de distinta manera

  • «El menor de los males», en eso parecía haberse convertido la elección del nuevo presidente de EEUU

Todo el mundo parece sorprendido por la victoria electoral de Trump en EEUU, incluso temerosos por las posibles consecuencias. Entre los riojanos que se encuentran temporal o permanente allí las opiniones se dividen entre los incrédulos, los resignados y los que encuentran una explicación lógica a lo sucedido.

Juan Muga se encuentra promocionando los vinos de su bodega en Miami y ya valora el cambio de valor de las monedas. «En México la noche pasada el dólar subió de 18 a 24 pesos, lo que implica un encarecimiento de nuestros vinos allí». Y en cuanto al resultado electoral Muga considera que hay «mucho más ruido que verdad porque las decisiones importantes en EEUU las toma el Senado».

Nacho Hernando, atleta becado por la Universidad de Southern New Hampshire, asegura: «Todavía no me lo creo, ¡lo que todo el mundo se pensaba que no iba a suceder ha pasado!». Para Hernando, Trump es «un presidente que no puede ser más racista y machista».

Otro joven, en este caso el científico logroñés Ignacio Sáez, residente en California, estima que «la sensación generalizada en EEUU es que esta votación eran para elegir el menor de los dos males», aunque también considera que «la población está fuertemente dividida, como en cada elección presidencial». Por ejemplo, en su ámbito profesional, la universidad, «y en un estado tradicionalmente demócrata como California, es extremadamente raro encontrar a alguien pro-Trump». Del ya nuevo presidente de EEUU cree que tiene «una personalidad completamente tóxica para gobernar».

También del ámbito universitario es Rafael Domingo Oslé, profesor de la Emory University de Atlanta, que opina que ninguno de los dos candidatos ha dado una buena imagen. «Clinton está mucho mejor preparada, pero no acaba de caer bien, y Trump ha sido mucho más auténtico. A los americanos les gustan los extremos, necesitan esa tensión polarizadora», estima, aunque también declara que «la sociedad americana está mucho más unida, eso sí, le encanta rivalizar y tirarse los trastos».

Santiago Castellanos ha ejercido de profesor invitado en la Universidad de Notre Dame (Indiana) en los últimos meses y afirma que «la percepción que Europa tiene de la realidad estadounidense es la de los grandes 'media' que anclan su mensaje en las ciudades de referencia (especialmente New York), sin embargo, desde hace décadas se ha erosionado la base industrial del país y, por el extremo del abanico social, buena parte de las clases acomodadas ya tenían decidido su voto y no se reflejó en los sondeos hasta hace unos días, eso explica, en buena medida, lo que ha sucedido en la votación». «El discurso visceral hacia sentimientos e ideas que a nosotros nos parecen radicales ha calado en capas de población ya no sólo de los estados centrales, también en algunos costeros, a pesar de que en ellos la mayoría demócrata más o menos ha resistido», reflexiona, y aporta una anécdota: «Mi hija, antes de acostarse anoche, me dijo: "Papá, va a ganar Trump. En mi clase la mayoría de los padres iban a votar a Trump". Y era un colegio público».

Saray Extremiana y Jaime Serena son una joven pareja logroñesa que lleva siete meses residiendo en Saint Marys (Ohio). Ella es integradora social y él es ingeniero industrial y aseguran que la victoria de Trump no les ha sorprendido porque «según las encuestas, no había demasiada diferencia entre los dos candidatos». «Nuestra percepción es que los votantes de Trump estaban más convencidos», creen. Saray y Jaime estiman que en su localidad «el voto está muy a favor de Trump, como en casi todas las poblaciones menores de Swing State, uno de los estados claves históricamente por el perfil del ciudadano, mayoritariamente trabajadores de empresa privada, granjeros, veteranos del ejército y jubilados; de clase media, raza blanca y fundamentalmente conservadores».

Por contra, la intención de voto en las grandes ciudades «era totalmente distinta, así como la propia población, porque puedes encontrar mucha más diversidad tanto social y racial».

Por último, el filólogo jarrero Íñigo Yanguas es profesor de la Universidad de San Diego e incluso ha podido votar. «En mi círculo de amistades y de trabajo la gente es demócrata y todos estamos en 'shock'. No sabemos qué pensar», confiesa. «Parece que ha habido mucha gente que no confiaba plenamente en Hillary Clinton, ha pesado mucho su bagaje y ni con el voto hispano ha podido vencer a Donald Trump».