La Rioja

Europa aguanta la respiración

  • Los cuarteles generales de la OTAN llevan meses pendientes del futuro de EE UU mientras la UE espera inquilino para ver, por ejemplo, si resucitan el tratado de libre comercio

Hablar de Europa es hacerlo de Bruselas. Es el sujeto de los grandes titulares internacionales, el corazón de la Unión Europea y el centro neurálgico de una OTAN que lleva meses conteniendo la respiración siguiendo sondeo a sondeo cuál será el futuro de la primera potencia mundial y por ende, de la Alianza Atlántica. Porque 'papá' Estados Unidos podría dejar de serlo si el republicano Donald Trump cumple sus amenazas. Lo intocable ha dejado de serlo y podría provocar un tsunami geopolítico de terribles proporciones e impredecibles consecuencias.

Que Bruselas quiere que gane la demócrata Hillary Clinton es evidente. De hecho, hay pocas democracias medianamente desarrolladas que no lo quieran. «Tengo preferencia por uno de los dos candidatos o mejor dicho, por una candidata», señaló con ironía el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, en una reciente entrevista concedida en Francia. No se trata de Clinton contra Trump, sino de Trump sí o Trump no. Todo gira en torno a su persona. Lo de menos es el contrincante. Populismo provocador y salvaje sí o populismo facilón, no. Aquí es donde se juega la partida.

Lo peor, lo preocupante, es que todo se decidirá con el incierto lanzamiento de una moneda al aire. Mensajes simples, directos, de escasos tintes democráticos y en ocasiones, imposibles, falsos. La fórmula mágica es sencilla y es la misma que está provocando el caos en una Europa muy pendiente de qué ocurrirá en su gran aliado mundial para conocer, por ejemplo, si el tratado de libre comercio entre ambos bloques (TTIP) tiene futuro o hay que enterrarlo para siempre. «¿2017 con Trump, Le Pen, Boris Johnson, Beppe Grillo...? Un escenario de terror que muestra por qué merece la pena combatir el populismo», disparó en Twitter el jefe de gabinete de Juncker, Martin Selmayr, durante el G-7 celebrado en mayo en Japón.

Las preocupaciones europeas pivotan sobre dos ejes: la económica y, especialmente, sobre el binomio seguridad-defensa. La OTAN, siempre amante de la discreción y la privacidad pese a su relevancia, ha estado muy presente en la campaña norteamericana, demasiado expuesta. Trump ha lanzado un órdago tachando a la Alianza de «obsoleta» advirtiendo de que o el resto de países aumentan su gasto militar o Estados Unidos dejará de protegerles. Tal es así, que llegó a asegurar que no respondería a un ataque de Rusia a las tres exrepúblicas bálticas (Letonia, Estonia y Lituania) si estos países no incrementan sus presupuestos. Si es así, se lo pensaría... No hay que olvidar que pese a sumar el 19% del PIB mundial, EE UU copa el 40% del gasto militar.

Esta retahíla de ataques han sido siempre contestados por los demócratas y recientemente por el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, quien tras matizar que no pretendía interferir en las elecciones, advirtió de que los principios fundacionales de la organización no se basan en «si tú no pagas no te protejo». La clave es el artículo 5, que consagra el literario uno para todos y todos para uno.

Terrorismo y Ucrania

El ambiente no es el mejor. De hecho, aunque ahora logre superarse el huracán Trump, nadie puede garantizar que vuelva a pasar en un futuro no muy lejano. Ya se sabe que una vez abierta la caja de Pandora... Quizá por ello y aprovechando la salida de Reino Unido del club de clubes (es la potencia militar europea por excelencia junto a Francia), la UE ha decidido dar un paso de tintes históricos para crear la Europa de la Defensa. No se trata de crear un ejército comunitario tradicional, sino de potenciar la colaboración e impulsar la industria armamentística europea. Alemania, Francia, Italia y España, las cuatro grandes, ya han bendecido el proyecto así que, tarde o temprano, será una realidad.

Respecto a la lucha contra el terrorismo, ni Donald Trump logrará que la colaboración se vea afectada, pero no menos cierto es que las duras críticas vertidas por el aspirante republicano tras los atentados sufridos en París y, sobre todo, en Bruselas, provocaron la mayor repulsa de los líderes comunitarios. «Bruselas es catastrófica, muy peligrosa y la Policía no tiene control», zanjó tras censurar que «la asimilación ha sido un desastre, se ve en París, Bruselas y Alemania, con la idea brillante de Merkel de permitir entrar a tantas personas».

Europa contiene la respiración y lo hace, por ejemplo, porque otro de sus grandes caballos de batalla, el conflicto de Ucrania, podría verse afectado por los coqueteos de Trump con Rusia y su disposición a reconocer la anexión de Crimea.

Sólo queda cruzar los dedos.