La Rioja

Quince Estados deciden el presidente de EEUU

Alta participación. Numerosos ciudadanos se acercan a votar en North Hollywood (California), donde los colegios permiten el sufragio anticipado. :: reuters
Alta participación. Numerosos ciudadanos se acercan a votar en North Hollywood (California), donde los colegios permiten el sufragio anticipado. :: reuters
  • Florida, Ohio, Carolina del Norte, New Hampshire, Pensilvania y Michigan se prevén escenarios de un combate hasta el último voto

Nueva York. No es lo mismo votar en Nueva York que en Ohio. Los primeros saben que hagan lo que hagan, su estado irá a la casilla demócrata de Hillary Clinton porque, salvo cuando Ronald Reagan barrió la mesa, la Gran Manzana y sus alrededores siempre ha votado azul. Ohio es otro cantar. Ningún republicano ha ganado nunca la Casa Blanca sin él, pero el estado industrial no se casa con nadie y lo mismo vota demócrata que republicano. De hecho, siempre se ha inclinado por el ganador, con una sola excepción: Nixon contra Kennedy, donde este último venció por apenas el 0,17% del voto popular.

Mañana, 15 estados decidirán estas elecciones, según la cuenta del 'Washington Post', o 18, según la de Associated Press. Si se acerca mucho la lupa, serán seis los que elijan al próximo presidente de EEUU: Florida, Ohio, Carolina del Norte, New Hampshire, Pensilvania y Michigan. El hecho de que los dos últimos estén en esta lista de indecisos, pese a haber votado consistentemente por el Partido Demócrata desde 1992, dice mucho de cuánto ha cambiado Donald Trump el mapa electoral y de lo apretadas que están las encuestas. La web de análisis de sondeos de más prestigio en EEUU, FiveThirtyEight.com, advertía este fin de semana de que, aunque Clinton esté por delante en las encuestas, su margen de tres puntos es tan pequeño que una victoria de Trump entraría dentro del margen de error. Para su gurú, Nate Silver, es muy probable que la exprimera dama gane el voto popular, pero cabe la posibilidad de que pierda la cuenta del Colegio Electoral, como le ocurrió a Al Gore en 2000.

El esfuerzo final de Obama

La culpa la tuvo Florida, donde 531 votos inclinaron la balanza. Allí estaba ayer el presidente Obama, con Stevie Wonder como telonero. Por tratarse del Estado bisagra que más votos otorga, Florida tendría la capacidad de cerrar el paso a Trump hacia la Casa Blanca, pero no necesariamente el de Clinton, que en esta última semana ha buscado otras vías. Por una vez, las encuestas dicen que Estados sólidamente republicanos como Georgia, Texas, Arizona o Utah están sin decidir. A la vez, Trump cree que puede abrirse camino por bastiones sólidamente demócratas como Wisconsin o Michigan. En este último, Clinton tenía hace un mes una ventaja de once puntos, que ayer se había reducido a cuatro.

«Está claro que hay grietas en el muro de contención demócrata», admitió Van Jones, exasesor de Barack Obama para empleos verdes. Para apuntalarlo, esta semana Obama, Bill Clinton, Bernie Sanders y la propia Hillary Clinton han visitado el Estado de Michael Moore, que lleva meses advirtiendo de que la masa obrera de los desheredados de la globalización sintoniza con el canto de sirenas de Trump. De ahí que la campaña de Clinton esté usando a Sanders, el socialista al que derrotó en las primarias. Como Trump, Sanders se opone a los tratados de libre comercio que a su juicio han destruido empleos y abaratado los existentes. El resto de las estrellas políticas creen que el camino del libre comercio es irreversible y sólo se puede aspirar a mejorar las condiciones, por eso no son tan eficaces en los estados industriales.

Eso es también lo que pone en peligro el voto demócrata en Pensilvania. El Partido Demócrata eligió Filadelfia para la convención que coronó a Clinton como candidata. Hoy cerrará su campaña en esta ciudad al pie del Independence Hall, como prueba de que aún no da por hecho esos votos. El papel de Obama es espolear a los afroamericanos para que garanticen la supervivencia de su legado en la historia. «Vamos a hacer todo lo que podamos para asegurarnos de que no se destruye el legado del presidente Obama», les prometió Clinton el sábado para incentivarlos. En la ciudad de Rocky este segmento de la población constituye cerca de la mitad, pero durante el voto anticipado ha demostrado haber perdido interés en las elecciones. Por contra, en las anteriores el tirón de Obama fue tan grande que en 59 de los distritos de la ciudad se llevó el 100% del voto, lo que supone que su rival Mitt Romney no obtuvo ninguno.

Los motivados hispanos

Si bien la falta de entusiasmo de los afroamericanos está poniendo en peligro el dominio demócrata en esos Estados industriales que suben hasta la región de los grandes lagos, esta vez los hispanos están muy motivados. Eso es lo que le ha permitido a Clinton hacer una incursión por el sureste del país, desde Nevada hasta Nuevo México, pasando por Colorado, Arizona y hasta Utah. Estos dos últimos serán difíciles, porque en ellos los republicanos tienen más raíces, pero los dos primeros aparecen ya de azul en muchos mapas. Sin embargo, Utah, un Estado conservador dominado por los mormones, la ventaja puede no ser ni para Clinton ni para Trump, sino para un independiente llamado Evan McMullin, que se presenta como la alternativa conservadora a los dos. El antiguo funcionario de la CIA convertido en banquero es mormón y se llevaría el voto de esta comunidad, que supone el 62% de la población.

Ayer, al salir de misa, muchos conservadores se acercaron a votar en aquellos estados en los que se permite el voto anticipado. Más de 37 millones de estadounidenses lo han ejercido ya, con aluviones de votantes en colegios electorales tradicionalmente demócratas que han preocupado al Partido Republicano. En Florida, el número total de hispanos que han votado dobla el de las elecciones anteriores en cifras absolutas, que no el porcentaje. Y en Nevada, el presidente del Partido Republicano Michael McDonald llegó a acusar de fraude al colegio electoral que mantuvo sus puertas abiertas hasta las diez de la noche «para que cierto grupo pudiera votar». Se refería a los hispanos que alcanzan el 30% de la población en ese condado, pero el presidente del condado se apresuró a corregirle. Las puertas se cerraron a su hora, aseguró, pero a los que ya estaban en cola se les permitió votar. El último voto se depositó el Silverado Ranch a las 10.10, cuando las puertas se habían cerrado a las 8 pm.

Así de motivados están los hispanos a los que Trump ha amenazado con deportar si gana las elecciones. Clinton, por contra, les promete renovar a sus hijos el permiso de trabajo que Obama ha adjudicado a los llamados 'dreamers', niños que llegaron de la mano de sus padres en busca del sueño americano. Ese que unos y otros persiguen con su voto en estas elecciones de infarto.