La Rioja

Los 'guardias de la noche' de Trump

Una niña mejicana observa a un agente de la guardia fronteriza en California. :: afp
Una niña mejicana observa a un agente de la guardia fronteriza en California. :: afp
  • Los agentes que patrullan la frontera con México rompen la neutralidad de los cuerpos policiales para apoyar al republicano

Cerro de Jacume es un lugar inmundo, una pista polvorienta con arroyos secos y arbustos espinosos. La huella humana más abundante en sus caminos son las botellas de agua abandonadas por los inmigrantes ilegales. Es la ruta más utilizada por quienes intentan llegar a Estados Unidos desde México, atravesando montañas de 1.500 metros de altura y valles que se pueden convertir en un río salvaje con una tormenta. Cada año aparecen centenares de muertos en este paraje, la mayoría, personas que huían de la pobreza y que no han soportado la dureza del viaje o han sido asesinados por las mafias. Es el terreno de los 'coyotes' -los delincuentes que cobran por ayudar a cruzar la frontera a los inmigrantes- y la Border Patrol, la fuerza policial norteamericana que custodia la frontera. Ahora también es el territorio de Donald Trump.

La Border Patrol ha roto con una de las normas no escritas de la tradición política norteamericana. Su sindicato mayoritario, el National Border Patrol Council -reúne a 16.000 de los 20.000 agentes del cuerpo-, ha apoyado públicamente la candidatura de Trump, con lo que acaba con la neutralidad histórica de los cuerpos policiales hacia los aspirantes presidenciales. Y lo ha hecho con un texto incendiario en el que acusa a los rivales del republicano de «debilitar Estados Unidos» y venderse a intereses extranjeros. En el documento, además, exige que en la Casa Blanca se siente una persona «que no tema a los medios de comunicación, que rechace lo políticamente correcto, que no necesite dinero, que esté familiarizado con el éxito, que sea promilitar, que no se incline ante mandatarios extranjeros y que esté enfadado por América».

«Los malos»

Este manifiesto es un apoyo sin fisuras al gran proyecto de Trump de levantar un muro en la frontera con México que aísle a Estados Unidos de su vecino del sur, el origen de la mayor parte de la mano de obra norteamericana, aunque para Trump, estos trabajadores son «los malos». Una obra faraónica que iría acompañada de la deportación masiva de inmigrantes ilegales, según su discurso. La retórica con la que el candidato republicano vistió este plan fue dura y simple, como toda su narrativa: «Nos están matando en la frontera, nos están matando con el comercio, tenemos un déficit comercial con México de casi 60.000 millones de dólares al año (53.900 millones de euros). Así que se puede construir un muro».

Esta épica es la que también alimenta a la Border Patrol. Su sindicato mayoritario -que se declara abiertamente de derechas- cuenta con una emisora de radio en la que se emite un programa bautizado como 'The Green Line' (La línea verde). Su podcast comienza con la música de 'Juego de Tronos' y la voz de Jon Nieve recitando el juramento de La Guardia de la Noche, el grupo de hombres que, en la ficción televisiva, protege el muro gigante que defiende la civilización de la barbarie.

Su relato, en este sentido, es sencillo. Ellos son la última frontera, la última fuerza que impide que el mal avance hacia América y acabe con su modo de vida. Pero esta épica, además, está salpicada por historias de asesinatos y enfrentamientos armados en el desierto. La Border Patrol -un cuerpo mayoritariamente hispano- se siente dueño de una heroicidad que ellos consideran incomprendida. «¿Los inmigrantes? Mire, hace unos meses, en uno de estos cañones, encontramos a un grupo de ellos. Cuando mis compañeros bajaron del coche uno de ellos se le acercó por la espalda y le disparó en la nuca. Lo que nosotros vemos aquí día a día son personas que están dispuestas a matarnos», relataba hace unos años un agente de la Border Patrol a este periódico.

Cuerpo controvertido

La Border Patrol, no obstante, es un cuerpo controvertido en Estados Unidos, tanto por la violencia que en ocasiones emplea en sus operaciones como por las implicaciones de algunos de sus agentes en casos de corrupción. Hace tres años, en este sentido, el propio portavoz de en San Diego y responsable de las campañas de sensibilización en México contra la inmigración ilegal, Raúl Villareal, fue condenado a treinta años de prisión por disponer de su propia red de 'coyotes'.

Pero sus historias han contribuido a alimentar el discurso de la derecha hacia la inmigración. El propio Villareal relataba por aquellas fechas cómo los 'coyotes' y los narcos utilizaban la Interestatal 5, que discurre en suelo mexicano y paralela a la frontera, para detenerse en lo arcenes e intentar disparar a los miembros de las patrullas. Denunciaba también como los traficantes si tienen que llevar a mujeres al otro lado de la frontera acostumbran a violarlas durante el viaje.

El 17 de junio de 2015, cuando Donald Trump anunció su candidatura a la presidencia de Estados Unidos utilizó la misma descripción de la frontera mexicana que la Border Patrol emplea en sus conversaciones. Trump señaló a su enemigo, los mexicanos, que están llenando Estados Unidos de «drogadictos y violadores». Y entonces prometió la construcción del muro, el sueño de la Border Patrol.