La Rioja

Manifestación a favor del Gobierno en las calles de Caracas. :: Marco Bello / reuters
Manifestación a favor del Gobierno en las calles de Caracas. :: Marco Bello / reuters

Frío acercamiento entre el Gobierno y la oposición de Venezuela

  • El diálogo propuesto por el papa Francisco se produce en Caracas pero por separado entre ambas partes y los mediadores del Vaticano

La incertidumbre sobre el inicio del diálogo entre el Gobierno y la oposición de Venezuela con la mediación del Vaticano y Unasur se mantuvo hasta entrada la tarde del domingo. Las partes aceptaron reuniones, pero por separado, con el enviado del Papa para intentar sentar las bases de las conversaciones, pero los antichavistas se marcharon sin confirmar la reunión con el Ejecutivo de Maduro, que algunas fuentes apuntaron que podría concretarse en la noche.

La convocatoria al diálogo ha evidenciado las discrepancias entre los partidos que integran la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD). De la treintena de formaciones integradas en ella, quince difundieron un comunicado exponiendo que «no hay condiciones» para negociar. El oficialismo no lo pone fácil: defensores de Nicolás Maduro volvieron a tomar las calles.

Según el alcalde del municipio Libertador, Jorge Rodríguez, todos conocían la instalación de la mesa de diálogo, anunciada el lunes pasado por el enviado papal Emil Paul Tscherrig. «Sé que un sector de la población situado en la oposición se va a sentar hoy (por ayer) en esa mesa de diálogo; sé también que todos los sectores de la oposición sabían de la convocatoria que se hizo el lunes. Quién sabrá cuántos encuentros se habrán realizado, cuántos acuerdos llegarían y serían desmantelados por el mismo temor. El presidente Maduro ha establecido puntos desde enero para que este diálogo se dé», dijo el dirigente chavista. Igualmente afirmó que existe en la oposición una «lucha intestina por una eventual candidatura» entre Henrique Capriles y el presidente de la Asamblea Nacional (AN) Henry Ramos Allup.

Por su parte, la Conferencia Episcopal formuló «una llamada urgente» a las partes a buscar una «salida pacífica» a la crisis política, económica y social que vive el país, y a los sectores políticos a «ser coherentes» con sus peticiones para favorecer los esfuerzos del Pontífice. Tras hacerse público este llamamiento Capriles habló en nombre de toda la MUD: «Nosotros creemos, respetamos y valoramos al Papa Francisco y a cualquier llamada del Vaticano allí estaremos! Así lo hemos dicho!».

Escepticismo y confianza

Poco antes el secretario ejecutivo de la MUD, Jesús 'Chuo' Torrealba, precisó que el temario era claro: «solución electoral, libertad de los presos políticos y retorno de los exiliados, atención a las víctimas de la crisis humanitaria y respeto a la Asamblea Nacional. De esa reunión podrían salir importantes conclusiones que permitan 'desescalar' el conflicto». Sin embargo, admitió que acudía entre el «escepticismo y desconfianza». Al menos fue.

La cita se trasladó de Isla Margarita, donde la había propuesto Tscherrig, a Caracas. En ella participó también el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero. Por parte del Gobierno de Maduro, asistieron la canciller, Delcy Rodríguez, el citado alcalde de Libertador, el diputado Elías Jaua y el exembajador de Venezuela en la Organización de Estados Americanos Roy Chaderton.

La polarización y la crispación ha aumentado tras la decisión del Gobierno de paralizar el proceso de recogida de firmas para convocar el referendo revocatorio contra Maduro, que es el único recurso constitucional para provocar su salida del poder y la convocatoria de elecciones anticipadas. El chavismo ha dilatado los procedimientos para que sea convocado después del 10 de enero, cuando, de perder la consulta electoral, el oficialismo mantendría la presidencia por el ascenso del vicepresidente.