La Rioja

Los yazidíes de Irak piden protección internacional

Miembros de la comunidad yazidí celebran una fiesta en el templo de Lalish, el lugar más sagrado de esta minoría religiosa. :: A. DICENZO / efe
Miembros de la comunidad yazidí celebran una fiesta en el templo de Lalish, el lugar más sagrado de esta minoría religiosa. :: A. DICENZO / efe
  • Dos años después del genocidio a manos del Estado Islámico, esta minoría festeja el Premio Sájarov a dos de sus mujeres

El califato en Irak vive su ocaso en plena ofensiva de iraquíes y kurdos para recuperar el control de Mosul. La ONU denuncia que los yihadistas retienen a decenas de miles de civiles como escudos humanos, ejecuciones en masa. nada desconocido para la minoría yazidí del norte de Irak, que fue la primera en sufrir la ira de los seguidores del califa. La Unión Europea ha reconocido esta semana el sufrimiento de este grupo etnorreligioso de cultura y habla kurda, cuyo credo se remonta al zoroastrismo, con la concesión del Premio Sájarov a la libertad de conciencia a Nadia Murad y Lamiya Aji Bashar, dos mujeres víctimas del EI, que las esclavizó. «Estamos muy contentas por el premio, pero no es suficiente porque queremos volver a nuestras aldeas y tenemos miedo. No podemos vivir nunca más entre musulmanes, no podemos arriesgarnos a que nos vuelva a ocurrir lo mismo», confiesa Kote Hasan Morad, anciana de Sinyar, ciudad de mayoría yazidí del noroeste del país, que vive ahora en un campo de desplazados en Shekan. Cada día sube al templo de Lalish, el lugar más sagrado para los yazidíes, un oasis de paz en mitad de la montaña situado 60 kilómetros al norte de Mosul. Lo más grave para Kote es que «fueron nuestros propios vecinos quienes lo hicieron, en cuanto llegó el Daesh (el EI) se sumaron a su causa y nos masacraron».

El culto yazidí podría tener más de 2.000 años, según los expertos, y la comunidad ronda el medio millón de personas, la mayoría en el norte de Irak. Los fieles creen en un dios supremo al que llaman Yasdan y rinden también culto a los Siete Grandes Ángeles, entre los que destaca Malak Taus, el Ángel Pavo Real, considerado representante de Dios en la Tierra. Musulmanes y cristianos vinculan a Malak Taus con Satanás, lo que les lleva a considerar a los yazidíes «adoradores del diablo», aunque es mejor no pronunciar la palabra 'Satán' en Lalish porque los guardines del templo se enojan y dicen que todo es «un malentendido» de aquellos que no les conocen.

El reloj se paró para los yazidíes que vivían en Sinyar en la madrugada del 2 al 3 de agosto de 2014. Tras proclamar el califato en Mosul, los combatientes del EI lanzaron un ataque sorpresa y los peshmerga kurdos, encargados de la seguridad en la zona, abandonaron sus posiciones. Al menos 5.000 hombres y niños fueron asesinados y más de 7.000 mujeres y niñas secuestradas para utilizarlas como esclavas sexuales, según los datos de la ONU, que tras investigar los hechos calificó lo ocurrido durante la ofensiva yihadista de «genocidio». La brutalidad del EI obligó a Estados Unidos a intervenir de manera directa con los primeros bombardeos contra el califato y a realizar operaciones de rescate de civiles que se escondían en las montañas vecinas.

«Hemos sufrido 74 matanzas a lo largo de nuestra historia. Es suficiente. La única forma de que nuestra gente regrese a Sinyar es con protección internacional», opina Pir Said, religioso del templo de Lalish que habla en voz muy baja, mientras lía un cigarrillo. La inminente liberación de Mosul no le ofrece garantías ya que «el futuro puede ser aún peor para nosotros. De momento los chiíes no se meten con los yazidíes porque ahora mismo tenemos un enemigo común, pero luego cualquiera sabe. No hay lugar para las minorías en el islam», concluye este hombre de mediana edad y barba cerrada, al que la gente besa en la mano antes de dirigirle la palabra.

El EI aún retiene a más de 3.000 miembros de la comunidad, casi todos en Siria, según Naciones Unidas, y los que poco a poco logran escapar cuentan relatos terribles como los de Nadia y Lamiya, «portavoces de las mujeres víctimas de la campaña de violencia sexual del Daesh», para el Parlamento Europeo. En su revista electrónica, 'Dabiq', los yihadistas realizaron en marzo de 2015 un alegato a favor del secuestro de yazidíes en un artículo titulado 'El renacimiento de la esclavitud antes del Juicio Final', donde se justifica la esclavización «a gran escala» de mujeres «infieles» para emplearlas como concubinas de los milicianos. Los islamistas se enorgullecen de esta «esclavización a gran escala» de mujeres yazidíes por considerarla «la más importante desde el abandono de la 'sharia'».

Salar desata los nudos de los pañuelos de colores del templo principal de Lalish. Hay que atar y desatar tres nudos, tres veces seguidas. Es solo uno de los muchos ritos que hay que cumplir durante la visita a este lugar sagrado al que llega «directo desde Alemania. Escapé de Sinyar a Turquía y luego a Augsburgo. Es mi primera visita en dos años, pero vuelvo a Europa, esto es ahora demasiado peligroso para nosotros».