La Rioja

La Unión Europea, entre la espada de Rusia y la pared del 'brexit'

Theresa May estrecha la mano de Angela Merkel durante la reunión de líderes europeos que tuvo lugar ayer en Bruselas. :: JOHN THYS / AFP
Theresa May estrecha la mano de Angela Merkel durante la reunión de líderes europeos que tuvo lugar ayer en Bruselas. :: JOHN THYS / AFP
  • Los líderes trasladan a la debutante May que serán inflexibles y amenazan a Putin con más sanciones por los bombardeos de Alepo

La Unión Europea atraviesa un momento convulso de enorme incertidumbre en la que ya no caben medias tintas ni posicionamientos dubitativos. Es el sino del club de clubes, de una UE llamada a reinventarse y aprender a vivir sin Reino Unido mientras decide cómo hacer frente a amenazas geoestratégicas como la Rusia del rebelde Putin. Dos temas cruciales que anoche se pusieron encima de la mesa de los jefes de Estado y de Gobierno de los 28. La UE que se encuentra entre la espada rusa y la pared del 'brexit'.

La cumbre que concluye hoy, tuvo un protagonista principal: Theresa May. La nueva primera ministra británica debutaba en el Consejo Europeo en un momento, además, de enorme tensión que ha ido 'in crescendo' en las últimas semanas tras sus duras palabras sobre la salida británica de la UE en el congreso conservador de primeros de mes. Ayer, sin embargo, tocaba diplomacia, tender la mano y no parar de sonreír. No reculó en la esencia de la disputa (habrá 'brexit' sí o sí, no habrá marcha atrás) pero sí mostró su compromiso de comportarse como un socio fiel hasta el 'goodbye' definitivo.

«Vengo con un mensaje muy claro: Reino Unido se va de la UE pero seguiremos jugando un papel pleno hasta que nos vayamos y seremos un socio fuerte y fiable después de que nos hayamos ido. Está en el interés tanto de Reino Unido como de la UE que sigamos trabajando juntos de cerca, incluido en esta cumbre», zanjó. May tendió la mano pero recibió una gélida respuesta de sus colegas comunitarios. Y como se esperaba, el más contundente fue el presidente francés, François Hollande, que ha asumido el rol de 'poli malo': «Lo he dicho con firmeza, si la señora Theresa May quiere un 'brexit' duro, la negociación será dura».

Una postura que va en consonancia con las recientes palabras del presidente del Consejo, Donald Tusk, quien aseguró que el 'brexit' será duro o no lo será. Ayer, sin embargo, abogó por su lado más amable a la llegada de la cumbre. «Algunos han descrito la primera cumbre de May como entrar en la guarida de los leones, no es verdad, es más como un nido de palomas. Estará absolutamente segura entre nosotros», bromeó.

Acuerdo con Canadá

El mejor termómetro de las cumbres sigue siendo la canciller alemana, Angela Merkel. Centró su discurso en Siria y Rusia, dejando a título de anécdota el debate sobre el 'brexit' al avanzar que no creía que el debate les ocupase mucho ya que en el fondo, no hay nada que debatir. Esta es la clave. La UE ha dejado muy claro que no negociarán nada con Londres hasta que no notifique de forma oficial su decisión de marcharse del club activando el artículo 50 del Tratado. Y ayer, según las fuentes consultadas, May se limitó a repetir que quiere hacerlo antes de marzo de 2017, como ya avanzó en el congreso 'tory'.

El tema estrella de la cena fue Rusia y el papel que está jugando en la masacre de la ciudad siria de Alepo. Es paradójico ver cómo en las últimas horas el borrador de conclusiones ha tenido que revisarse para endurecer el tono con Rusia. «La Unión Europea está estudiando todas las opciones, incluida la adopción de medidas restrictivas adicionales contra personas y entidades que apoyan al régimen, si prosiguen las actuales atrocidades», concluye el último documento pactado. En lenguaje coloquial significa un ultimátum a Putin para evitar nuevas sanciones. Sin embargo, la división sigue siendo la nota dominante en el seno del Consejo.

'Brexit', Rusia y el CETA. Hubo un tercer invitado sorpresa en la cena. Se trata del acuerdo de libre comercio que la UE quiere firmar con Canadá y que está bloqueado por la región valona de Bélgica. La presión es máxima porque mañana expira el ultimátum y nadie se atreve a poner la mano en el fuego sobre qué puede pasar hoy por la mañana, jornada dedicada al capítulo de Comercio.