La Rioja

La detención del 'verdugo' de Rousseff extiende el miedo entre los políticos de Brasil

El polémico exparlamentario brasileño Eduardo Cunha -responsable de iniciar el juicio político de Dilma Rousseff cuando era presidente de la Cámara de Diputados- fue arrestado ayer en Brasilia por la Policía Federal. El antiguo legislador, que había perdido el fuero en septiembre por ocultar una cuenta millonaria en Suiza, está acusado de corrupción, blanqueo de dinero y evasión. Los agentes lo trasladaron a Curitiba, donde el juez Sergio Moro, que investiga el megaescándalo de corrupción de Petrobras, dispuso su prisión preventiva por tiempo indeterminado.

Al exigir su detención, el magistrado hizo suyos los argumentos de la Fiscalía, que había advertido de que la libertad de Cunha representaba «un riesgo para la instrucción del proceso y para el orden público». También se había alertado desde la acusación pública sobre la «posibilidad concreta de fuga» debido a sus recursos monetarios en el exterior y a su doble nacionalidad (brasileño e italiano). Moro, que destacó el «carácter serial» de los delitos atribuidos al exdiputado, ordenó además que no pueda disponer de sus bienes por 220 millones de reales (unos 65 millones de euros).

Desde 2015, Cunha está acusado de recibir sobornos en al menos siete causas. También se conoció que tenía cuentas millonarias no declaradas en Suiza y otros destinos. A finales del año pasado, cuando la Cámara le inició un proceso por falta de decoro, el exdiputado pidió apoyo al Gobierno y -según la versión de Dilma Rousseff- como no se lo dieron, viró de aliado a opositor. Desde su cargo, Cunha boicoteó todos los proyectos del Ejecutivo para salir de la crisis económica. Y finalmente firmó la solicitud de juicio político que derivó meses después en la destitución de la presidenta.

La prisión de Cunha genera una gran inquietud en el ambiente político brasileño. El senador del PT Lindbergh Farias manifestó su esperanza de que el extitular de la Cámara de Diputados colabore con la justicia para dar información a cambio de una reducción de pena. «En tal caso, el Gobierno de (Michel) Temer no dura ni un día», vaticinó el senador del partido de Rousseff y uno de sus más férreos defensores en la Cámara alta. Temer, que era vicepresidente con Rousseff, asumió en su lugar pese a haber abandonado meses antes la alianza gobernante.

En Planalto, la sede de la presidencia, también hay temor por las consecuencias del arresto, y lo mismo sucede en el PT, donde se sospecha que la sorpresiva detención de Cunha puede anticipar el arresto del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva.