La Rioja

El nuevo secretario general de la ONU pone el énfasis en los refugiados

Guterres, ayer en la sede de la ONU en Nueva York. :: Justin Lane / efe
Guterres, ayer en la sede de la ONU en Nueva York. :: Justin Lane / efe
  • Guterres afirma que el organismo es el único sobre el que se puede «construir la paz con determinación, creatividad y solidaridad»

Irritado por los sermones de Kofi Annan, en 2006 el Gobierno de George W. Bush impulsó como sucesor a un diplomático asiático al que le costaba hablar inglés o francés y en cualquier idioma medía cuidadosamente sus palabras para no ofender a nadie. Ahí donde el africano que ganó el Nobel de la Paz conminaba a EE UU a ser «un mejor ciudadano del mundo», Ban Ki-moon ha pasado por la ONU durante ocho años sin dar un titular.

Ayer, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó por aclamación a su sucesor, el portugués António Guterres, con el que espera haber encontrado un punto intermedio entre sus dos predecesores. Por ahora responsable no da muestras de buscar titulares sino que confía en que la unanimidad con que ha sido elegido se convierta en un símbolo del consenso mundial que busca crear durante su mandato.

En las dos preguntas que respondió en un encuentro formal con la prensa al salir de la Asamblea General, Guterres recordó que aún hay otro secretario general en el piso 39. Esa precaución podría justificar la reiterada humildad con la que dice aceptar el honor de dirigir un organismo en el que parece creer más que nadie, a pesar de ser consciente de las muchas limitaciones que conlleva su cargo. Para el ex primer ministro socialista, el cuerpo creado tras la Segunda Guerra Mundial para garantizar el orden es el único sobre el que se puede «construir la paz con determinación, creatividad, solidaridad y compasión», dijo ayer al órgano que ratificó su nombramiento.

Una tarea que se propone comenzar por Siria, animado por la decisión de EE UU y Rusia de restablecer el diálogo para acabar con la masacre de Alepo y el largo invierno que vive el país tras la 'primavera árabe'. Guterres recordó que cuando era Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU vio a este país recibir generosamente a las oleadas de iraquíes que huían de una nación vecina en guerra. «Ver ahora al pueblo sirio sufriendo tanto es algo que me rompe completamente el corazón», dijo. «Lo que puedo decir es que haré todo lo que puede para buscar la paz por el pueblo sirio. Todos tenemos la obligación moral de acabar con su sufrimiento».