La Rioja

Escocia fuerza el choque con Londres

La ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, a su llegada al congreso del SNP en Glasgow. :: russell cheyne / reuters
La ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, a su llegada al congreso del SNP en Glasgow. :: russell cheyne / reuters
  • Sturgeon anuncia el proyecto de ley de una segunda consulta independentista para reafirmar la negativa a marcharse de Europa

La ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, presentará en el Parlamento de Edimburgo la próxima semana un proyecto de ley para regular un segundo referéndum sobre la independencia del territorio, que será sometido a consulta de los diputados escoceses pero no a los trámites que llevan a la aprobación de una ley. El gesto de Sturgeon llegó en la jornada inaugural del congreso anual del Partido Nacional Escocés (SNP), que se celebra en Glasgow. La líder independentista despachó en el primer discurso de la convención los asuntos constitucionales -independencia y 'brexit'- para que los debates y su discurso de clausura se centren en la gobernación de la autonomía escocesa.

«No pasa un día sin que alguien no me aconseje que me apresure con (la convocatoria de) un referéndum. Y no hay día en que alguien no me aconseje que vaya más despacio. Bienvenidos a mi mundo». Entre esas actitudes que describe en su partido y entre sus seguidores, Sturgeon traza una vía consistente en mantener el señuelo, forzar el choque con Londres y esperar indicaciones de los sondeos. El proyecto de ley sometido a consulta permitirá el mantenimiento de la llama. Para que el fuego se expanda es necesario que crezca la preocupación sobre el 'brexit' en Escocia, donde el 62% de los votantes optaron por la permanencia en Europa en el referéndum británico de junio. Sturgeon tiene dos cauces para canalizar la frustración de su Gobierno y de la mayoría de los escoceses.

En la Cámara de los Comunes, el grupo parlamentario del SNP es el tercero más numeroso y tendrá un papel esencial en las maniobras de laboristas y conservadores contrarios al 'brexit', con acento en la inmigración y la soberanía más que en la pertenencia al mercado común, que el Gobierno de Theresa May ha asumido. La líder escocesa adelantó ayer que el grupo parlamentario se opondrá al proyecto de ley de la Gran Derogación, que May quiere tramitar en el próximo calendario legislativo. La iniciativa propone derogar la ley de ingreso en la entonces CEE e incorporar a la legislación doméstica todas las normas europeas de los últimos cuarenta años, para luego elegir las que se conservan.

Aunque se apruebe el año que viene, la ley tendrá una cláusula temporal. Se activará cuando hayan concluido las negociaciones del 'brexit', probablemente en 2019. El Parlamento escocés podría negar su consentimiento a la ley por interferir en sus competencias, pero es pesimista sobre el resultado de una disputa en los tribunales. Incluso si la norma no es aprobada, May podrá avanzar en la negociación.

Intereses ante Bruselas

El otro cauce es el diálogo entre Edimburgo y Londres para definir los intereses nacionales ante Bruselas. La ley de autonomía dice que las competencias no enumeradas como reservadas por el Gobierno británico lo son del escocés. Sturgeon recordó que las ahora reguladas por Bruselas (pesca, agricultura, medio ambiente) deben pasar a Escocia. Y añadió que demandará dos nuevos poderes: el de firma de tratados internacionales y mayor competencia sobre inmigración. La ministra principal sube el listón, pero el titular británico para el 'brexit', David Davis, afirmó el miércoles en los Comunes que el traspaso a Escocia de las competencias de Bruselas «no será parte del proceso del 'brexit'».

Esas cuestiones se decidirán tras la salida británica de la UE. Y entonces Sturgeon se enfrentará a un dilema -rechazar nuevas competencias para apostarlo todo al referéndum- que resolverán los sondeos. Todos los publicados tras el referéndum europeo dan en Escocia ventaja al 'no' a la independencia, con un promedio de seis puntos. El 38% de los votantes del 'sí' a la escisión en 2014 es partidario del 'brexit'.